domingo, 9 de agosto de 2009

Asimetrías

el DEMÓCRATA. Asimetrías Fausto Fernández Ponte

¿Reformar o Refundar?

"Supongamos que como dice Felipe Calderón está creando empleos, pero son muchos más los que desaparecen cada día".
Francisco Villaverde.

I
Las actuaciones de los personeros del poder político del Estado y su corrosiva incidencia en la crisis general que tiene en peligroso vilo al pueblo ede México se insertan en el proceso de desintegración de aquél.
Y, insertos así, se explican causales históricas y actuales y consecuencias inmediatas y mediatas del contexto general y particular de crisis, así como sus consecuencias y efectos directos e indirectos. Esa es una realidad tan evidente para no pocos dentro y a extramuros de México que antojaríase misterio el motivo por el cual se plantean como soluciones únicamente cambios de curso o de ruta. Pero no es posible cambiar el rumbo que el poder político del Estado ha emprendido desde 1982. ¿Por qué? Porque la nave está naufragando --hundiéndose-- dramáticamente y carece de timón, motor y velámen.
La paradoja de ese naufragio es que ocurre desde hace 27 años (tal vez más, si tómase en cuenta que el último sexenio con crecimiento económico fue el de 1964 a 1970-- con tierra firme a la vista. El navío hace agua. Y pocos son los que intentan --sólo intentan-- achicar o tapar las vías de agua, por lo que el navío, escorado a estribor --la derecha-- se hunde más y más. A babor, la izquierda, hay inquinas.
El hundimienbto parece irremisible, acelerado por el oleaje implacable de una mar tormentosa, corrientes marinas y submarinas y turbiones y ventoleras. La lluvia golpea sin cesar y limita la visibilidad.
II
Más el capitán no parece darse por enterado. "Ya tocamos fondo", dice, ufano pero estólido, su voz audible apenas por los rugidos de la tormenta y el fragor del oleaje, truenos y rayos y la violenta marejada. Pero tocar fondo, en la lingua franca de la cultura marínera, es estar asentado ya en el mero lecho océanico o atrapado en los arrecifes, el casco rupturado y las cuadernas destruidas; además, el timón está roto. Sin timón, la estructura --cuadernas y casco-- irreparable y la superestructura (las cabinas de cubierta) absurdamente pesadas, el motor dañado y con poco combustible, la suerte parece echada. Sin botes salvavidas suficientes o sin un velámen que, a falta de motor, pudiere utilizarse alternativamente para orientarlo de bolina --a barlovento-- al navío y desencallarlo, hay que tomar acción.
El navío, visto objetivamente, no ha llegado aun al fondo. Escorado, con vías de agua que el oleaje incensante amplía, el hundimiento es todavía ocurrente, aunque el final --hundirse-- parece inexorable. El atributo de inexorabilidad tiene explicaciones propias del verismo de las leyes universales de la física: si más de la mitad de la masa del navío está bajo el agua, su desplazamiento será vertical.
Hacia abajo. El camino hacia abajo de esa masa --más pesada por las vías de agua-- ha accedido a una fase de aceleración. Mientras más pesada, más rápido es el hundimiento en el medio líquido. Por gravedad. Empero, esa inexorabilidad del naufragio dependería, según se observa, de un rescate a tiempo que el capitán, paralizado por su ineptitud y cortedad de miras, parecería empeñado en evitar.
III
¿La solución? Ante un capitán rebasado por la realidad del peligro actual y una tripulación que sólo piensa cómo saquear al navío, únicamente los pasajeros --nosotros-- pueden evitar el desastre. ¿Y cómo? Tomando el control, organizándose para rescatarse a sí mismos, sumando esfuerzos para ello y para recuperar materiales del navío hundiéndose para construir uno nuevo. Totalmente. Otro diseño.
En ese esfuerzo surgirán nuevos capitanes y tripulantes más aptos, honestos y sin más inclinaciones ni agendas ideológicas y políticas que las de llevar al navío a puerto seguro con patriotismo e inteligencia. Ésta metáfora no incorpora un elemento central: para que los pasajeros tomen el mando del navío, detengan el naufragio y se salven a sí mismos: tener conciencia de lo siguiente: Uno, que el peligro es gravísimo pues no esta latente ni es a futuro, sino real y presente. El desastre ya llegó, cual efecto de vectores de opresión que han conducido al mexicano a abdicar sus deberes cívicos.
Y, otro, que nadie --absolutamnente nadie: ningún otro país, ninguna divinidad-- acudirá a nuestro salvamento ni lo lo hará por nosotros. Es una cita con sino histórico que no podemos cancelar o posponer. Más allá de la metáfora despréndense moralejas aplicables a nuestros dilemas. La moraleja mayor es la de que al navío del Estado nada se le puede reformar, sólo construir uno nuevo. Fundar otro Estado.
Glosario: Cuadernas: costillas de la estructura de un barco que refuerzan al casco y le dan integridad a éste.
De bolina: llevar un velero lo más cerca del viento posible (entre 35 y 40 grados).

La Rebelión Eléctrica

"Felipe Calderón ha perdido el rumbo".
The Washington Post.

I
Lo que há dádose en llamar la "rebelión eléctrica" --causada por alzas en las tarifas del abasto de electricidad-- convoca imágenes de un ataque del poder político del Estado mexicano al pueblo. Ataque avieso, calificaríase. El ataque es, dicho coloquialmente, de "descontón": inesperado, sorpresivo y con todas las peculiaridades criiminógenas e inmorales dado por un poder político al servicio, por ministerio constitucional, del pueblo. En efecto. Adviértense características que tipifican un asalto a la ley y a la moral e incluso a la ética del gobierno --la vertiente ejecutiva del poder político del Estado-- como la premeditación, la alevosía y la ventaja.
A esos atributos obvios de criminogenia e incluso criminalidad inequívica bien podríansele añadir otros: la usurpación de su función constitucional: ese poder político se ha erigido de mandatario en mandante. Mutación monstruosa. Y más: de la usurpación de funciones constitucionales --el pueblo es el mandante y el poder político el mandatario-- la vertiente ejecutiva (el gobierno pues) incurre en la comisión adicional de otros delitos veros.
Ese poder político --el gobierno-- asalta por sorpresa, con fines de robo, además de defraudar mediante el ejercicio abusador e inconstreñido de potestades que jamás el pueblo le ha subrogado. Éstas reflexiones tienen un meollo denso y grueso de indisputable e incontrovertible primacía: el servicio de abasto de electricidad al pueblo es posible gracias al fuinanciamiento que deviene del pago de impuestos. De ello no hay duda. Los grandes (y pequeños) complejos para producir energía eléctrica son construidos con dinero del pueblo --ese impuesto del 15 por ciento al valor agregado y casi el doble al ingreso sobre la renta--
II
De esa laya fiscal, el pueblo financia las obras de infraestructura para producir energía (así como para construir carreteras, etc.) y a cambio recibe, inicuamente, un bien, la electricidad, que se ve forzado a comprar. Y a comprar, agregaríase, a un precio tan alto que la electricidad en México es una de las más caras del mundo (como el servicio teléfonico, el peaje carretero, gas y gasolina, etc., financiado por el propio pueblo.
Esa paradoja tan macabra es, precisamente, la del saqueo organizado por un poder político del Estado mexicano que en realidad sirve a los intereses propios y los que representam, los de la élite de pudientes que manda aquí. Fraude, robo, asalto, como expresiones teleológicas e idiosincrásicas de la naturaleza autoritaria --dotada de arbitraria infalibilidad-- y de la arrogancia típica de la prepotencia que no reconoce paridades y desprecia contrapesos. Desde que en 1946 el neoconservadurismo ataviado con tocados postizos de lo revolucionario (emblematizado en el PRI) se instaló en el poder político del Estado, el pueblo ha sido expoliado sin cesar.
Empero, hágase la salvedad que esa expoliación no se inició en el alemanismo, el vero fundador del Partido Revolucionario Institucional-- , sino que deviene, como dá fe la historia, desde el virreinato. Pero fue en ese sexenio alemanista donde a la expoliación se le dieron sus características ya proverbiales: simular que el poder político es democrático y que la corrupción es el agente de cohesión de dicho poder.
III
Y es que precisamente en el México virreinal --el de la Nueva España-- se ubica el génesis de la desintegración económica, política, social y cultural de lo que es, bajo la pátina de falso republicanismo, el Estado mexicano. Dicho de otro estilo, la causa de la brutal megacrisis que azota, estruja y estrangula al pueblo de México no es de reciente cuño, sino añeja, aunque haya adquirido en su decurso modalidades atuendarias diferentes.
Así, la expoliación ha persistido desde la fase virreinal primero y luego independiente, con dos interregnos imperiales, una larga dictadura de 30 años y, hoy, una fase de perversa simulación neoconservadora. Más hoy, esa expoliación, si bien acusa sofistería, carece de orfebrería y finura: es burda y diríase también que hasta grotesca, lo cual lleva, en periplo de ideas, al tema de la expoliación eléctrica y su rebelión secuenial. La rebelión de los usuarios tiene, insoslayablemente, raígón filosófico, ideológico y político --rebelarse es, en sí, confirmatorio de la condición de animal político del humano-- y nos avisa de un estallido social en ciernes.
Un usurpario --el gobierno-- de un bien patrimonial de la nación le vende a ésta el producto derivado de su propiedad. Y no sólo eso: le vende ese producto --electricidad-- a precios muy onerosos. Los usuarios se oponen al abuso delincuencial del poder político: primero la protesta organizada y, luego, si ésta no causa efectos, una huelga (llamada morosidad táctica) de pagos; al ser reprimida ésta, mayor ingobernabilidad.
Ese escenario prospectivo tiene un contexto general de desintegración del poder político, que urgido de recursos financieros exprime aun mas a la fuente cautiva de éstos. Ello intensificará el proceso desintegrador.

Glosario: Alemanismo: referencia al sexenio de Miguel Alemán Valdés, Presidente de México de 1946 a 1952.
Partido Revolucionario Institucional: ésta formación política sustenta la falacia de haber sido fundado por Plutarco Elías Calles, creador del Partido Nacional Revolucionario, inspirado en una filosofía de corte socializador. Lázaro Cárdenas cambió el nombre de ese PNR por el de la Revolución Mexicana, pero en realidad ésta fue otra entidad totalmente distinta. Alemán fundó al PRI sin identificación filosófica con el PNR y el PRM, pero como una supuesta "continuidad" revolucionaria. Ver: "Análisis teórico del PRI", libro de Mario Ezcurdia. Teleológica: relativo a la teleología. Doctrina de las causas finales o definitivas.


Libertad de Expresión, Proceso y Forum


"Pero lo más grave es que no se hará nada, absolutamente nada, para detener la descomposición".
Andrés Manuel López Obrador.

I
En el ágora ciberespacial millones de mexicanos debaten abiertamente noche y día asuntos de incumbencia ingente que son atañederos a aspectos centrales de la vera vida nacional.
Esos debates trascienden los confines de la banalidad y, allende esos ámbitos del recreo cibernético, el intercambio de ideas parece cincelar a golpe digital de teclados y "clicks" una opinión pública dinámica.
Y, por dinámica entenderíase imaginativa y, ergo, recursiva. Los asuntos que se debarten suelen ser, por lo general, sintomáticos del proceso de descomposición del poder político del Estado mexicano. Tómase nota que la tecnología portentosa de la Internet es usada por un grueso de cibernautas con fines vanos o de avieso oportunismo que confirmaría que estamos muy lejos aun de la utopía del hombre nuevo. La descomposición del poder político --panista en su vertiente ejecutiva; priísta, perredista y otros grupos de interés partidista en la legislativa; conservador inmovilista en la judicial-- es virulenta. Y tan virulenta es esa fase de desarrollo de la descomposición que exhibe indicios de desintegración, fenómeno que contagia a todos los demás elementos constitutivos del mismo Estado, incluyendo al social. Ello muéstrase cual verismo insoslayable. El poder político, en su corrosión interna y en sus relaciones con los demás elementos constitutivos del Estado, arrastra consigo territorio y soberanía.
II
Pero el atributo sobrecogedor --por aterrador-- de la desintegración del poder político del Estado es un aumento dramático de la vocación orgánica por suprimir libertades reprimiéndo sus manifestaciones. Libertades, albedríos, derechos, garantías a la volición individual y colectiva --societal, popular-- son reprimidas bajo guisa variopinta. Casos en punto: la libertad de expresión y las revistas Proceso y Forum.
La libertad de expresión, la entidad moral más dinámica de la comunicación social, es conculcada sistémicamente. Su constante violación ofrécesenos reptiliana: brutal, feroz, asesina. Criminógena. El ejercicio de la dialéctica de esa vocación represora de la libertad de expresión es, de modo implícito y concomitante, política de Estado, aunque no sea el poder político de éste quien la aplique directamente.
Tal parecen ser los casos consignados en la relación de agresiones a periodistas elaborada por Perla Gómez Gallardo, doctora en Derecho y catedrática en maestría en Periodismo y profesora en la UAM. Esa relación, que antojaríase inequívoca, se registra en un libro intitulado "Libertad de expresión. Revisión metodológica de las agresiones a periodistas en México", de la doctora Gómez. El libro, coeditado bajo los auspicios de la Fundación para la Libertad de Expresión, será presentado el 5 de agosto en el Club de Periodistas de México (Filomeno Mata 8, Centro Histórico, D. F.).
III
Señálese que la autora recibió mención honorífica por su tesis de doctorado "Revisión epistemológica de los alcances y límites de la libertad de expresión y del derecho de acceso a la información frente a los derechos de la personalidad tratándose de figuras públicas". Violar esos derechos va de agredir a periodistas a acosar empresas. Proceso y Forum sufren acoso judicial y extrajudicial severo del poder.
Proceso ha sido destinataria de demandas de figuras del poder de dudosísima vena moral como Marta María Sahagún de Fox y hasta acusada de complicidad con los cárteles del "narcotráfico". Más es la revista Forum, ejemplo de tenacidad de un grupo de acreditados periodistas encabezado por Eduardo Ibarra Aguirre, la que sufre un acoso del poder político rayano en asfixia; la quiere destruir.
Esa asfixia es publicitaria. Por ley, las publicaciones de interés general son vehículos de anuncios del Poder Ejecutivo del Estado, pero por fiat personal de Felipe Calderón la dispensa es selectiva.
Y el criterio parta discriminar es simplista: si una publicación critica el estilo de ejercer el poder del señor Calderón, castígasele retirándole o negándole anuncios. En el caso de Forum, ese castigo es extremo. El señor Calderón y sus epígonos no van en pos del castigo, sino de la censura extrema: la desaparición de la revista: segar las mieses del pensamiento político y cegar la fuente de orientación informada.
Glosario: Epistemológica: relativo o perteneciente a la epistemología. Doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico.
UAM: Universidad Autónoma Metropolitana, del D.

viernes, 31 de julio de 2009

el DEMÓCRATA Asimetrías Fausto Fernández Ponte

el DEMÓCRATA. Asimetrías

¿Desenlaces Inevitables?

Por Fausto Fernández Ponte


“El gobierno panista rehúye asumirse como gobierno”.
José Blanco.

I
Cada día, desde el primero de diciembre de 2006, ocho mil 200 mexicanos trasponen el umbral de la pobreza y se instalan en ella, contrario a su albedrío, forzadamente. A resultas, a la data de hoy el total es de unos seis millones aproximadamente.

El cálculo es dramáticamente espectacular por sí mismo, consignado en reciente pesquisa y estudio del Centro de Estudios de Finanzas Públicas, intitulado “La evolución de los precios de la canasta básica y su impacto en salarios y empleo”.

Tan sólo en lo que va del año, los precios de los alimentos han aumentado ¡135 por ciento! por encima de la inflación, lo que significa que si ésta, que es de casi el 6 por ciento, se suma a aquél incremento, el total es de casi 141 por ciento. ¡Qué terrible!

Esa cifra define también, por añadidura, lo que está ocurriendo en México: la desintegración del tejido socioeconómico y del andamiaje político-cultural de un país cuyo recurso natural más importante y estratégico, el humano, sufre desperdicio avieso.

Ese desperdicio antójase criminal, por antisocietal, si lo definimos como secuela de la comisión impune y cínica de delitos inequívocamente tipificados y moral y éticamente definidos en el marco filosófico, ideológico y político de la historia de México.

Es más, pudiérese decir sin incurrir en hipérbole que desde los paradigmas, parámetros y axiomas y hasta la pedagogía de la economía política y la teoría económica del capitalismo neoliberal prevaleciente aquí, es una aberración colosal.

Esos seis millones de nuevos pobres se han sumado a muchos otros millones de connacionales que antes de la fecha estaban ya insertos en un estado de pobreza histórico en gradación variopinta –que abarca la miseria— y viven en tal degradación.

II
Esa degradación equivale a un cautiverio con dialéctica propia. Los pobres de reciente cuño calderonista y los pobres constituidos durante los sexenios de Vicente Fox y su predecesor Ernesto Zedillo conjúntase con los pobres históricos de México.

Estos últimos son los de siempre, producidos por las formas de organización económica desde 1946, en el alemanismo coincidente con la fundación vera del Partido Revolucionario Institucional y, luego, en 1982, tras cambiar de piel, el neoliberalismo.

El neoliberalismo fue abrazado unilateralmente en ese año, sin consulta con la ciudadanía y ante el entusiasmo de la oligarquía de ese entonces, mutando por fiat presidencial una economía laxamente considerada mixta por la actual, la salvaje.

Hace 27 años, el Presidente de la República –Miguel de la Madrid, de tristísima memoria y humillante servilismo ante el maximato político del salinismo que se vive en México--, se gestó ésta fase ocurrente, muy aguda, de la debacle de hoy.

La debacle es sufrida por todos los mexicanos, en particular 1) los depauperados históricos, 2) los devenidos de los sexenios zedillista y foxista, y 3) los recién arribados a tal situación por la cortedad de miras y brevedad intelectual de Felipe Calderón.

Ese denso conglomerado de mexicanos sumarían, según el maquillaje gubernamental, unos 60 millones de personas, pero cifras más confiables (como las exhibidas por Julio Boltvinik) acusam verismo: unos 80 millones viven en pobreza.

¿Qué nos indica ello? Mucho. No se requiere de conocimientos académicos, sino únicamente elementales, para discernir la magnitud y atributos monstruosos de ese hecho insoslayable: La cifra mueve a espeluzno. Es, por sí, un vector de terror.

III

Terror económico, cuya naturaleza yacente no es ajena al político. En un país como México, de unos 107 millones (110, según la prospectiva) de habitantes, en donde 80 millonee de éstos viven en pobreza y en miseria, el potencial de inestabilidad es enorme.

Toda inestabilidad tiene fuerzas internas que interactúan –en lo que es una de las definiciones de la dialéctica-- y su tránsito a la ingobernabilidad es, si desatendida, casi simultánea. Inestabilidad e ingobernabilidad se entreveran y traslapan.

Y ya estamos en la ingobernabilidad plena, imparable, en ruta hacia un destino de desintegración del poder político del Estado mexicano y, por contagio, de éste mismo. La pobreza es un indicador de tal desintegración; la ingobernabilidad, otro.

En México ejercen poderes fácticos los siguientes:

Uno, las las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, que incluso realizan obra pública y proveen sociales, tal como lo denunció una funcionaria del gobierno del Estado de Veracruz, Nohemí Quirasco.

Otro, el que se representa en el maximato político-económico del exPresidente Carlos Salinas, cuya influencia trasciende los confines del PRI y se advierte en los de los partidos (de) Acción Nacional y de la Revolución Democrática y otras facciones.

Y un tercero, el que se configura con el llamado Gobierno Legítimo de México, que preside Andrés Manuel López Obrador , sustentado sobre una base documentada, debidamente afiliada, de millones de militantes del Movimiento de Resistencia Civil.

Otro más, los gobernadores de algunos Estados que, sin adhesión de ninguna especie ni clase al titular del Pacto Federal --el señor Calderón-- son sátrapas feudales y de horca y cuchillo, en alianza tácita o actual con los cárteles del “narcotráfico”.

Uno más: el zapatismo indígena y sus variantes en Chiapas y algunos de los 31 Estados Unidos Mexicanos, en donde existen municipios autónomos –juntas de buen gobierno o “caracoles”—que instrumentan valores de una democracia verdadera.

Otro adicional: la violencia generalizada en el país, a la cual se suma su propia atmósfera y cultura; una y otra pernean la dermis societal y produce condiciones propicias para desenlaces de caos. Ello anticipa desenlaces predecibles:

Por un lado, el establecimiento de una megadictadura militar sin precedente en la historia de México.

Por otro, la radicalización de las fuerzas de la oposición política real, ajena a los partidos políticos, de raíz social cuasi revolucionaria.

Y un tercer lado, una combinación de ambas.

Mientras, la desintegración del poder político nos llevará a 2012 y más allá, en una vorágine de anarquía, vacío de poder formal y aumento del fáctico, golpes de Estado no castrenses, balcanización que tal vez despierte una conciencia revolucionaria general.
Glosario:
Boltvinik, Julio (1944-): economista por la UNAM, con doctorados en Inglaterra y México, académico y político. Autor de libros especializados en el tema de la pobreza: “Índice de progreso social” y “Pobreza y distribución del ingreso en México”. Inventor de metodologías científicas para medir la pobreza.
Fiat: decreto, orden indiscutible.


Asimetrías
Otro Síntoma Ominoso
Fausto Fernández Ponte

"México es el país de los jóvenes, pero ¿cómo será ese país si los jóvenes son las víctimas principales de la desintegración del Estado?Pedro Jesus Toledo.

I
La interrogante del caro leyente Toledo --quien informa leernos desde Chihuahua en Diario Libertad-- es conturbadora. Todos los mexicanos, tengamos conciencia de ello o no, padecemos las secuelas de la imparable desintegración del poder político del Estado mexicano que, eventualmente, causaría, a su vez, el desmoronamiento mismo de éste. Aclárese que por Estado entendemos al país entero y sus elementos constitutivos --el pueblo, el poder político, el territorio y, desde luego, la soberanía tan preciada hoy precarísima-- y no únicamente al andamiaje institucional burocrático de gobierno que posibilita ejercer la potestad de monopolizar legalmente la coacción y la coerción. La crisis deviene de ese proceso desintegrador iniciado hace casi tres dècadas, pero intensficado y acelerado no sin dramatismo en los sexenios del priísmo protopanista (el de Ernesto Zedillo) y el panismo propiamente de Vicente Fox y Felipe Calderón y afecta a todos los mexicanos, pero en particular a la infancia, adolenscencia y adultez joven. Cierto. El fenómeno de desintegración del poder político del Estado federal y, por consecuencia, de los 31 Estados federados y las crisis concomitantes, simultáneas y concurrentes se ha traducido en una erosión de expectativas generales en los mexicanos y, desde luego, en el adelgazamiento de la esperanza societal, sobre todo en la juventud. Esa juventud --no olvidemos que la media nacional es de 27 años de edad-- abarcaría, mediante el empleo de ciertos parámetros demográficos utilizados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, a un grueso poblacional que va desde el primer día de nacido hasta los 40 años, que, según un añejo proverbio francés, es la vejez de la juventud. De la definición taxonómica de la juventud deviene el promedio aquí elucidado. Ese grueso poblacional es, como diría Rubén Darío, un divino tesoro. Un tesoro que, como también lo describió el gran poeta nicaragüense, se va para no volver. Es, pues, un activo perecedero y finito, aunque posee el atributo de la renovación. Recurso renovable.
II
Más para el caso del tema de la entrega de hoy, identifiquemos a los jóvenes con arreglo a otros paradigmas, aquellos que establecen que alguien es considerado joven a los 30 ó incluso a los de 35 años de edad. Por la media nacional disciérnese que éste es un país de jóvenes y ello lo sitúa como uno muy rico en el recurso más importante y, ergo, estratégico. Si bien ese recurso acusa esa peculiaridad de vital --es la garantía de la trascendencia demográfica, el futuro inmediato y mediato, de México-- el poder político del Estado federal y los 31 Estados federados ha desestimado, por los motivos que hubiesen sido, el desarrollo de dicho activo fundamental. Deficiencias de origen en el desarrollo humano. La consecuencia es dramática: el promedio de escolaridad de la población de México es el cuarto grado de educación primaria y del quinto grado en el conjunto demogràfico considerado joven. Por ello, en los jóvenes mexicanos no se advierte la existencia de contentamiento alguno, sino lo opuesto: hay resentimiento. Millones de jóvenes carecen tal vez de conciencia de las causales de ese resentimiento o, incluso, de que estén resentidos, pues su registro vivencial limitado por su misma edad, su escolaridad cercenada y el contexto general dentro del cual interactúan social y culturalmente, en lo anìmico y existencial y sólo asumen sus efectos: la estratificación y la enajenación. Atrapados por las garras afiladas de la estructura y las zarpas cortantes de la superestructura de la sociedad, la juventud mexicana tiene escasas vías de escape y espitas por las cuales liberar sus energías subsumidas por la estratificación económica, política, social y cultural y la enajenación existencial e incluso la frustración esperiencial. La estratificación le impide la movilidad social. La enanejación lo disocia del esfuerzo personal o colectivo --societal-- y lo induce a estados de ánimo colectivos escapistas, lo cual explicaría el creciente consumo de estupafeacientes y psicotrópicos, cuyo tráfico comercial es un quehacer altamente organizado y, culturalmente heroico.
III
Así, la juventud registra, discierne, identifica y asimila ese tráfico como una protesta al statu quo que lo oprime, sepa o no si esa es la causa real de su opresión. Sumarse al "narcotráfico" --como vendedor, sicario o lo que sea-- es por añadidura fontana de aventura, excitación, desafío, protesta, búsqueda y afirmación de identidad y de un "lugar" en el universo inmediato. Es posible que por esos motivo, la inmensa mayoría (un 90 por ciento) de los 60 mil y pico "narcos" que el Presidente de Facto Felipe Calderón presume haber encarcelado en los 30 meses que va de su sexenio esté conformada por jóvenes. Según estadísticas confiables, el promedio de edad de la población carcelaria es igual al nacional: 27 años. No sorprendería descubrir (o confirmar) que los sicarios de las organizaciones dedicadas al "narcotráfico" tienen, en promedio, esa misma edad, a lo que añadiríase otro componente importante, el de una media baja de escolaridad. Otros vectores aúnan a ese fenómeno aquì identificado: hogares fracturados de hecho, exaltación sistémica de valores antisociales, etcétera.
Los valores antisociales no sólo se fomentan en el hogar, fracturado o no (el 41 por ciento del total de familias tiene por cabeza a la mujer), sino también en la escuela y el ámbito socio-cultural y, acusadamente, en la escala emulativa, muy degradada, de los prohombres (y promujeres) del modelo economico, político y de la cultura. Ganar y prevalecer con trampa. A como dé lugar.
Por ello, para millones de jóvenes mexicanos los héroes a quienes emular son o imaginarios --síntoma de escapismo patológico virulento incluso-- o notorios por su s conductas o quehacer antisociales, abanderados de filosofías de violencia, de alevosías y ventajas --de agandalle-- o protagonistas de aventuras extremas y ganadores de mucho dinero fácil.
El fenómeno no parece detenerse en su crecimiento en las fronteras entre clases sociales. Los jóvenes de familias pudientes --los menos, en el gran universo demográfico mexicano-- exhiben también la peculiaridad de estratificación y enajenación, aunque con estilos distintos a los de otro origen, además de que por causas obvias son numéricamente menos.
Glosario: Enajenación: desde el punto de vista de la sociología, relación entre personas que se expresa en una relación entre cosas. Es básicamente un fenómeno ubicado al nivel de la conciencia que aparece por efectos de determinadas circunstancias y mecanismos económico. Es sobre todo una pérdida de conciencia que aparece en el momento en que en la sociedad se crean formas de explotación del hombre por el hombre y, así, la sociedad pierde por causas sociales unaporción del producto de su trabajo.
Estratificación: dividir en estratos o capas inmutables.
Estructura: conjunto de relaciones internas y estables que articulan los diferentes elementos de una totalidad concreta (un pueblo, un grupo social, un organismo, etcétera). Superestructura: conjunto de instituciones cuya función es la de cohesionar a la sociedad y a la cultura en torno a la base económica y de asegurar la reproducción de ésta última aun a costa de los intereses sociales.

el DEMÓCRATA. Fausto Fernández Ponte Agencia Mexicana de Información

Asimetrías

El Narco, ¿Cogobierno de Facto?

“Se están creando grandes contingentes con hambre que son presas rápidas de la delincuencia”.
Nohemí Quirasco,
Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Veracruz.


I

El epígrafe de la entrega de hoy es autorçia de una funcionaria del gobierno del Estado de Veracruz que no se caracteriza precisamente ni mucho menos distingue por su cosmovisión progresista ni por su nervio social. Lo opuesto.

Doña Nohemí ha destacado por su adhesión a la cultura del chambismo sexenal que definen al priísmo y también al panismo y, no se diga, al perredismo (sea éste chuchista o no) y de los partiditos-negocio que nos plagan. abundan.

Por supuesto, tómase nota aquí de la respetabilidad de la propia señora Quirasco y sus opiniones, independientemente de sus motivaciones ideológicas y políticas coyunturales y su enteco léxico, pues le dá martillazo certero al proverbial clavo. Tiene razón.

Véase, si no, lo que sigue:

1) Las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de psicotrópicos y estupefacientes –coloquialmente englobadas en el vocablo “narcotráfico” o el apócope “narco”— es el principal empleador de mano de obra del país.

2) Y a más de crear empleos existentes al margen de la ley, también satisface ciertas exigencias y expectativas sociales: ser “narco” tiene, en determinados estratos societales, un aura de aventura, heroísmo, desafío, valentía.

3) Ello explicaría el insoslayable verismo de que los cárteles del “narcotráfico” y el oficio concomitante (el de “narco”) se han situado con aura y “glamour” incluso épicos, pese a su execrabilidad antisocial, en el imaginario popular.

II

También explicaría, a la luz de la sociología y la psicología social e incluso la economía política y hasta la filosofía --disciplinas científicas muy acreditadas-- un hecho objetivamente discernido: el apoyo popular al “narco”.

Véase mas:

4) Ese apoyo popular tiene raigambre genealógica que indagaciones más profundas e interdisciplinarias podrían decodificar. El corrido –género musical progenie del juglarismo cual historia oral-- describen personajes y sucediditos.

4) Admítase que en en la lírica del corrido se entreveran narraciones con juicios de valor, en la exaltación no siempre hiperbólica de individuos y sus avatares. El folclore es cultura si a ésta se le tiene por acervo colectivo.

5) Y el corrido, aunque prohibida su difusión radiada o televisada en su vertiente temática del “narco”, continúa siendo expresión genuina del sentir y el parecer populares. Desde ese prisma se le vería cual registro histórico fiel.

6) Más volvamos a la miga de la entrega de hoy: explorar la psique colectiva del mexicano para discernir el por qué de sus conductas. La admiración, simpatía e incluso apoyo social al “narco” no es fortuita. Tampoco gratuita.

7) Podría ser identidad: el mero Presidente de Facto, Felipe Calderón (espurio para millones de mexicanos, investido amén de madrugada en Los Pinos y entrado por atrás al Congreso de la Unión) habló de la base social del “narco”.

8) El reconocimiento de don Felipe, si bien pudo tener por móvil la frustración (y un subconsciente delator por añadidura, que denotaría desprecio por el pueblo), aclararçia el fenómeno de esa simpatía popular por el “narco”.

9) Más la clave mayor, pensaríase, bien pudiere ser una ocurrencia vera y muy documentada y verificada que la “ombudsman” veracruzana –doña Nohemí— desglosó: el “narco” hace obra pública.

III

Cierto, el señor Calderón, al hablar públicamente acerca de la base social del “narco”, estaría informado por Ejército o el aparato de espionaje civil que el “narco” hace caminos y escuelas --obra pública en general— y asistencia solidaria.

Don Felipe seguramente sabría que a consecuencia de ello, la voluntad política de muchas autoridades constituidas, desde gobernadores hasta alcaldes y agentes municipales (y jefes de manzana) está adherida al “narco” por ese mucílago.

Aquçi adviértese que el mucílago no es sólo el que representa la simpatía. No. Identifícase también una empatía; a ésta podríasele definir como idenitifcación mental y afectiva, colectivamente. El pueblo no ve al “narco” como enemigo.

Ello se vió en Michoacán en las últimas semanas. Pero se ha visto también en muchos más de los 31 Estados Unidos Mexicanos --Veracruz incluido, según la señora Quirasco— y se ve y seguiremos viendo cómo se extiende el fenómeno.

Ello indicaría conclusivamente que el “narco” –cárteles y sus operadores—gobierna en absoluto en vastas regiones del país y, por ello, cogobiernacon el poder político panista, priísta y perredista del Estado mexicano.

Hay, pues, un cogobierno en México, con todas sus implicaciones y secuelas sintomáticas, que coincide no en lo moral ni operativo con el movimiento de resistencia civil, el del “Gobierno Legítimo” de Andrés Manuel López Obrador.

Cogobierno de facto, como el del señor Calderón, pero que a diferencia de éste el del “narco” sí realiza obra pública, crea empleos –tan sólo el tráfico ocupa, sábese, a medio millón— adicionales en más de la mitad del territorio nacional.

El “narco” hasta tiene policías; opera, además, los servicios públicos. Pero su estilo es el de la subrogación. No despachan los “narcos” –capos y sus operadores— en oficinas de gobierno. No. Subrogan esa tarea mediante un poder coactivo indiscutible.

He allí el origen de la simpatía popular –la base social aludida por don Felipe—del “narco”. Más a ese origen concurre otro vector de inequívoco efecto: el promedio de edad de los sicarios de los cárteles es de 27 años, la media nacional.

Eso nos dice algo. Nos dice, v. gr., que el poder político panista, priísta, perredista “et al” del Estado mexicano no ha sabido ni podido (ni querido) servirle a su mandante, el pueblo. Visto así, el “narco” es el menor de los peligros.

Glosario:
Et al: latín, por “y todos los demás” o “y el resto”.
Por políitico del Estado: uno de los elementos constitutivos de éste, representado en el caso mexicano por los Poderes de la Unión en todos sus niveles e instancias. Los otros elementos constitutivos del Estado son el pueblo, que es el principal y más importante; el territorio, la soberanía, etcétera. Otra teoría del Estado muy extendida identifica al poder político como representante de una clase o estratos sociales dominantes o incluso una mafia, al servicio de intereses propios o de una oligarquía. Para algunos politólogos eminentes y políticos de nota tal es el caso en México.
V. gr.: latín, en lugar de “por ejemplo”.

jueves, 23 de julio de 2009

Asimetrías

Asimetrías ¿Hacia la Desintegración? el DEMÓCRATA. Columnas. Por Fausto Fernández Ponte


“Los mexicanos sabemos que la solución a la crisis es desechar el actual modelo de desarrollo y crear uno nuevo, pero tenemos miedo
de hacerlo y deseamos que otros lo hagan por nosotros”.
José Juan Marín Leonés.


I
La descomposición del poder político del Estado mexicano e incluso de otros de sus elementos constitutivos, como el mismísimo pueblo –el más importante de todos--, la soberanía y el territorio son parte de nuestra realidad cotidiana. El final es previsible.
Podríase decir sin incurrir en hipérbole que todos los mexicanos padecen esa realidad cotidiana en gradación variopinta. Los ricos, por ser ricos. Y los pobres –80 millones de ellos-- precisamente por su carencia de un colchón atenuante del golpeteo.
Éste golpeteo es brutal. Y su brutalidad define su naturaleza, la dialéctica de ésta –las interacciones y contradicciones de sus componentes—, sus desenlaces sincréticos y sus secuelas. La consecuencia mayor de ese golpeteo es la incertidumbre social.
Esa incertidumbre social deviene en erosión de la esperanza. Pero los mexicanos buscamos soluciones que no impliquen transformación de fondo –estructural y superestructural— y, recursivos a ultranza e imaginativo, incurrimos en antiheroísmos.
Bajo esa actitud colectiva, damos paridad a dos valores antipodales –opuestos—como son los de resistir (“el pueblo mexicano es muy aguantador”, presumimos) y buscar alternativas que no impliquen rupturismos. Nos adaptamos. O emigramos.
Tal es nuestra idiosincrasia. Inclusive, la lucha política tiene en esa vena idiosincrasica la noción de “resistencia”. El movimiento de masas que abandera Andrés Manuel López Obrador tiene un pendón denominador: “resistencia civil pacífica”.
Aguantar, pues. Resistir el embate de un virus celular, molecular, protoplásmica, de un Estado --México-- devenida de un falso patriotismo mercantilista y, ergo, traidor, el del hampa de la política cuya ideología no se inspira en el pueblo ni se nutre de éste.

II
La ideología de ese hampa de la política es antisocial. Tiene inspiración conservadora que, según la historia de México, siempre ha sido opuesta al interés del pueblo. Benito Juárez no ha tenido estafetarios veros desde que Porfirio Díaz tomó el poder en 1876.
Esos pseudo-estafetarios del juarismo son virtuosos de la simulación. Se simula el ejercicio social del poder para disfrazar su práctica antisocial. Las simientes de la crisis actual fueron plantadas ha mucho, en 1917, al promulgarse la Carta Magna.
La Constitución no creó una economía pro-social, sino una mixtura con pátinas prosocializantes, para preservar intacta la concepción subcapitalista-mercantilista del Estado que, a contrapelo de la experiencia histórica, deviene en simulación.
Se simula un Estado laico. Se simula un Estado social –que no socialista--. Y se simula un Estado con contrapesos democráticos supuestos, que en realidad no existen. Para disfrazar depredaciones y saqueos oligárquicos y una plutocracia impune y cínica.
Se simula para ocultar la descomposición que, como bien sabríase con certeza, es general, con acentos agudos en ciertos aspectos particulares. A esa descomposición rampante la registramos e identificamos como la crisis, como proceso de destrucción.
Aclárese a fuer de puntillosidad precisoria que al referirnos al Estado mexicano aludimos a sus sinónimos: México, el país, la nación, la totalidad, el todo. El vocablo Estado es epiceno. Es, sin eufemismo, exacto. El Estado mexicano es México.
Así, la crisis --es decir, la descomposición— del Estado mexicano o de México implica su desintegración y su sustitución morfológica a raíz de ese proceso de cambio de más a menos de sus componentes orgánicos. A la vista ya, la desintegración.

III
Hace un par de días, Manlio Fabio Beltrones, un político de lo más avezado en el contexto de las relaciones internas de lo que conocemos y comprendemos como “el sistema”, identificó un peligro real al Estado mexicano, a México: la balcanización.
Y otro político igualmente avezado en ese mismo contexto del “sistema”, Marcelo Ebrard, surgido, como el señor Beltrones, del mismo crisol priísta –el único que conocemos los mexicanos desde 1946-- alertó: México está al borde del precipicio.
Otros políticos menos notorios --legisladores del PRI y PRD— pero también representativos del “sistema”, hablan del imperativo imposponible de que la vertiente ejecutiva, calderonista, del poder político del Estado “dé un golpe de timón”.
Don Marcelo y don Manlio –a quienes seguramente la tentación presidencial llevará a escenarios con más reflectores en 2012-- y los diputados priístas y perredistas de la inútil LX Legislatura trajeron a primer plano de atención vocablos de la ciencia política:
Balcanización, modelo económico y golpe de timón son expresiones que denotan experiencias históricas. Balcanizar es dividir un territorio en pequeños Estados. Golpe de timón, expresión marinera, significa dar a la nave un cambio brusco de dirección.
El señor Ebrard, quien es el jefe de gobierno del Distrito Federal, planteó la exigencia imperativa cde crear otro modelo económico, aunque no dio luces acerca de sus características deseables, pues éstas parecen obvias: las de servir al interés colectivo.
Esto nos lleva al tema de cómo enfrentar y superar la debacle –el desastre—que nos estruja y despulpa y, paradójicamente, mantiene paralizados y hasta anestesiados al grueso mayoritario de los mexicanos, a la espera de soluciones providenciales.
Pero la Providencia –cuyos adherentes consideran divina-- no es ni ha sido oidora ni veedora. Los personeros del poder político del Estado citados sienten el peligro. Les preocupa el país, pero sobre todo su suerte personal. No tendrán país qué gobernar.

Asimetrías

Esos 12 Millones 714 mil 881 Votos...
Fausto Fernández Ponte

"Cuando el dinosaurio despertó, todavía estaba allí".
Tito Monterroso.

I
El desenlace electoral reciente --hace apenas 10 días-- ha cincelado la percepción en la cúpula del PRI y sus nuevos 237 diputados de que obtuvieron nmandato popular. Esa percepción es, desde luego, sofista, pues un mandato popular se define, según la terminología técnica electoral, en una mayoría de votantes empadronados. No fue ese el caso el 5 de julio. Ello conforma un verismo insoslayable. Los 12 millones 714 mil 881 ciudadanos que votaron por los candidatos del PRI representan únicamente el 36.76 por ciento del total de quienes sí sufragaron. Y ese total de quienes sufragaron representan el 44.81 de otro tiotal macrcósmico,mayor, el de los ciudadanos empadronados, que son casi 78 millones. Es obvio que quienes votaron son una minoría. La mayoría --55.19 por ciento-- se abstuvo de acudir a las urnas por las razones que fuesen y hubiesen sido, idiosincrásicas, tácticas o estratégicas e incluso propias de la cultura política. La voluntad de esos 12 millones 714 mil 881 votantes es por principio y definición respetabilísima y digna, independientemente de cuales hayan sido sus motivaciones a favor del PRI. Pero no es un mandato.
II
En llas reglas del propio Instituto Federal Electoral e incluso en la rosa de los vientos y la brújula por las que se guían los magistrados del Tribunal Electoral, se definen bien al mandato. Los paradigmas definitorios protoplásmicos de un mandato son, según la ciencia política y la práctica jurídico-electoral, una votación mayor respecto a) del padrón, y b) superioridad numérica absoluta. En el caso, el abstencionismo --ese 55.19 por ciento que ronda al sistema político -- define precisamente al proceso electoral mismo como expresión nuclear de la muy entrecomillada democracia mexicana.
El abstencionismo es, dicho con apego estricto a los paradigmas de la ética política, muy respetable. Abstenerse de votar es, también, un derecho constitucional. Votar o no es un ejercicio de albedrío. Y configura, señálese, un derecho incontrovertible: el derecho a tener derechos, los del albedrío, consagrados incluso en casi todas las cartas magnas del mundo y, definitivamente, en nuestra propia Constitución. Por añadidura, votar debe ser una figura jurídica efectiva, más no efectista y de simulación --como es demostrada e históricamente el caso en México--, pues es una una entelequia hologramáfica. Es y no es.
III
Es y no es: ello antójase indisputable como componente del contexto de la realidad sociopolítica de México. Es un trasgo en concubio solitario, sin contrapartes; éstas serían otras figuras jurídicas concomitantes. Y una de esas figuras concomitantes es la revocación de la investidura de alguien elegido. Sin revocación de mandatos, el ejercicio de votar es, como ya se dijo, sólo efectista, un sombrerazo, pues.
Un sombrerazo para "apantallar", como diríase coloquialmente. Para simular ante los propios mexicanos y también al mundo la existencia de una sólida y rutilante "democracia" mexicana.
Pero ese 55.19 por ciento de abstencionistas demuestra que éstos no creen en la efectividad cacareada de la figura jurídica de la elección sin contrapartes constitutivas que le quiten las comillas a la "democracia". Más no es eso todo. Lo que cancela al supuesto atributo democrático del sistema político es asaz antidemocrático: sólo los partidos políticos pueden postular candidfatos. Postulan, además, por "dedazo".
La mayoría priísta en la naciente LXI Legislatura no tiene, pues, un mandato (aun con los 22 diputados del "Verde" y los 28 "Chucos" del PRD, con los que sumaría 287) para justificar su triunfalismo. Ese triunfalismo despide un tufo de arrogancia, sobernia, vanagloria, autoritarismo y nos vaticina que en la Cámara de Diputados trabajarán por su agenda, no por la agenda de los mexicanos-


Volver a la Realidad

Fausto Fernández Ponte

A Marco Antonio Castellanos, en homenaje póstumo aor su ejemplaridad personal y profesional (como médico) e integridad como político.
Rara avis.

I
Decíase aquí, que la secuela del muy previsible desenlace de la elección federal del pasado 5 de julio no es motivo de júbilo, sino de mayor preocupación. ¿Por qué? Por lo siguiente:
1) Ninguno de los 259 nuevos diputados del PRI y "Verde", que postularon candidatos en alianza y serán mayoría en la LXI Legislatura, formuló propuestas para superar los problemas de fondo que nos acucian.
2) Ninguno, de hecho, reconoció la existencia de la crisis económica, política, social, cultural y de valores y sí, en cambio, preconizó la continuidad de las prácticas de la simulación en el ejercicio del poder.
3) Ninguno de esos candidatos priístas y "verduleros" --que serán investidos legisladores a partir del primer día de septiembre-- fue poostulado democráticamente, sino por "dedazo".
4) Ninguno de los candidatos de esos partidos aludió públicamente al contexto de excepción en el cual se desarrolló y culminó el proceso electoral y cuyas manifestaciones indican la existencia de otra crisis.
¿Y cuál es esa otra crisis inédita? La que deviene de la percepción ciudadana de que la forma de organización económicda, política e incluso social prevaleciente --es decir, el "sistema"-- ya caducó.
Caducado, ese sistema --o "modelo"-- es inviable, a la luz de los resultados de la aplicación política de los paradigmas de su filosofía, su ideología y su estilo plutocrático y oligárquico de ejercer el poder.
II
Esos resultados, si discernidos a cabalidad objetiva, son dramáticamente espectaculares: desempleo, inflación, mayor pobreza y miseria; ello emblemartiza una realidad de enorme desigualdad y profunda y extensa injusticia.
A esa realidad concurre el estilo inicuo de ejercer las potestades propias del poder político del Estado, que en el colmo de la aberración --perversidaed premeditada e intencional-- trastoca funciones.
Ese estilo nos descorre los velos que en vano tratan de ocultar un verismo insoslayable: el poder político se ha apropiado unilateralmente --ajeno a las formas de la democracia-- de ser mandante y no mandatario. ¡Qué ironía: el mandatario ururpa y manda al mandante! Ello antójase obvio a no pocos ciudadanos conscientes de la realidad y de los componentes y vectores causativos de ésta y la interacción de unos y otros, y sus efectos, a éstas alturas, trágicos. La tragedia mexicana tiene esos componentes: impunidad, que deviene en cinismo --o cínica alegria, cabría decir, como el homicidio de 48 niños en Sonora-- - en conductas corruptas en el ejercicio del poder político. O del poder, a secas. Pero es el poder político, como elemento constitutivo del Estado, el que debe subordinarse al elemento constitutivo más importante, el pueblo, fuese cual fuere su definición.
El pueblo es, según la teoría de Estado, el mandante, y el poder político --en el caso, los Poderes de la Unión-- el mandatario, el que obedece los mandatos de aquél, dados al travfés de la ciudadanía. Esa ciudadanía debe ser --es, en teoría-- plenaria y plenipotenciaria en términos reales. Esos vocablos, plenaria y plenipotenciaria, son axiales para comprender el desenlace comicial.
III
¿Cuál es la condición de plenaria y plenipoptenciaria? La de votar sin coacciones ni coerciones ni inducimientos, en un entorno ordinario, normal, que no existe hoy en México: éste es un país en guerra. Y la guerra, nominal y oficialmente descrita como acciones contra la entelequia "crimen organizado", es en realidad una campaña bélica del poder político panista-priísta del Estado contra la ciudadanía.
En esa guerra contra la ciudadanía se utiliza la herramienta de las Fuerzas Armadas, militares y civiles-militarizadas, en un estado de excepción no sólo inconstitucional, sino también anticonstitucional. Quienes votaron --el 44.81 por ciento del padrón-- no conforman en ningún sentido moral, ético, jurídico o numérico una representativiedad plenaria y plenipotenciaria de la ciudadanía ni de la población.
La razón es simple: el PRI recuperó una clientela tránsfuga, no necesariamente "dura", que en gran medida se había ido, en 2006, al PAN (y que se sumó a un decreciente "voto duro") y a Convergencia, que ahora perdió 12 curules. Con tal minoría electoral, los personeros priístas del poder político conformarán la Cámara de Diputados. Ese 44.81 por ciento del padrón aun cree en el sistema y no abreva en la esperanza de reformas ni de cambios, sino por el statu quo plúmbeo. Más de lo mismo. Hasta 2012.

domingo, 12 de julio de 2009

Asimetrías

Asimetrías
La Secuela del Voto
Por Fausto Fernández Ponte

"¿Cuántos votamos? Pocos. Pero los suficientes para que 500 políticos justifiquen su parasitismo chupasangre a costa de 110 millones de mexicanos".
Gonzalo Soto Vergel.
I Tras una inesperada e inevitable reclusión médico-hospitalaria en el extranjero, este escribidor debe a sus caros leyentes un ofrecimiento de disculpa, pues no fue posible sortear juntos los escollos interpretativos devenidos de la recreación del paisaje político-partidista (no más) devenido del proceso electoral del 5 de julio pasado. Nunca, empero, es tarde para entrar en esta materia.
Y la materia es recogida con exactitud en el epígrafe de la entrega de hoy por el caro leyente Soto Vergel, quien informa leernos en el diario Imagen, que se publica en la ciudad portuaria de Veracruz, y por el no menos caro leyente Jesús Eduardo Rabel, quien dícenos leer estos pergeños en el cotidiano El Mexicano, de Tijuana, B. C. A los leyentes Soto Vergel y Rabel se adhiere la igualmente cara lectora Carlina Figueroa Migueles, quien --informa-- léenos en Ecatepec de Morelos, Estado de México. Don Jesús Eduardo y doña Carlina coinciden con don Gonzalo.
"Ya sabíamos que ganaría el PRI", afirma ella. "Pero el PRI no es distinto del PAN, excepto en la forma, pues en el fondo sólo sirve a la élite que saquea a México". El leyente Rabel, por su parte, escribe: "El PRI conformó desde su fundación, en 1946 (al adoptar su denominación actual, de Revolucionario Institucional, se distanció filosófica e ideológicamente de sus predecesores históricos el de la Revolución Mexicana, cardenista, y el Nacional Revolucionario, callista) la celebrada práctica política de la simulación, adoptada hoy por el PAN y el PRD".
II Añade: "Se simula (la existencia de) una democracia. Se simula que hay justicia social, jurídica, económica y justicia a secas en todos sentidos, e incluso se simula que es por el bien de México y los mexicanos saquear al país, endeudar brutalmente a los mexicanos y sus descendientes hasta la del 2050 o más allá; se simulan (...) la opresión bajo la que vivimos (...) se simulan libertades que no tenemos". Una exégesis temprana --y, por ello, obvia-- del desenlace de la elección del 5 de julio pasado realizada para renovar la Cámara de Diputados, provee de elementos y componentes constitutivos de ciertos escenarios prospectivos --hasta el 2012-- posibles de reconfiguración reconstructiva del sistema político de antañona y supuesta infalibilidad.
Aclárese precisoriamente antes de proseguir con el tema que esa reconfiguración reconstructiva (cirugía plástica) no será, por razones cinceladas pedagógicamente por la experiencia histórica, de naturaleza estructural y superestructural --de fondo--, sino únicamente cosmética, de atuendo e incluso de lenguaje. El PRI, mayoría en la Cámara Baja y aliado al palero "verde", sólo hará cambios "para no cambiar" (Salinas dixit). Y de eso se trata: de simular cambios. Realizar cambios aparentes precisamente para no cambiar el sistema polítrico mexicano, fortalecerlo otra vez, aunque con una diferencia: mecanismos de control social establecidos por el PAN --como las reformas judiciales aprobadas por la Legislatura saliente, la LX, con el unánmime apoyo priísta-- para que el hampa (la mafia) de la política continúe su alegre y cínico, por impune, saqueo.
III Algunos de esos escenarios prospectivos posibles podrían caracterizarse bajo las modalidades siguientes:
1) La polarización política de las vertientes partidistas del poder político del Estado, ya que el PRI dominaría en la Cámara de Diputados, erigiéndose en contraparte --e incluso contra peso-- no sólo del Senado, sino del propio titular del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón.
2) Como contrapeso potencial de ambos (Senado y Ejecutivo), el PRI privilegiará los intereses que representa, que abandera y que defiende que son, por definición, opuestos a los de la ciudadanía constitucionalmente plenaria que lo hizo ya mayoría en la LXI Legislatura.
3) Ello anticipa una lucha político-partidista entre el PRI y el PAN que podría traducirse, secuencialmente, en un entorno general nutrido por agentes de inestabilidad y vectores de ingobernabilidad y, ergo, mayor incertidumbre. Los que votaron --una minoría--, lo hicieron presumiblemente por a) aun creen en el sistema y b) buscan certidumbre.
4) En ese contexto, no sería sorprendente que la bancada priísta en la Cámara de Diputados iniciara acciones jurídico-legislativas reformistas, como las de revocación de mandato, con el único fin de presionar al señor Calderón bajo la amenaza de llevarlo a juicio político u obligarlo a renunciar o someterse a las exigencias partidistas del priísmo.
5) Si se realiza una reforma conducente a revocación del mandato, que es una propuesta de Manlio Fabio Beltrones enunciada hace unas semanas en San Luis Potosí, el fin perseguido no sería el de avanzar hacia la democracia, sino sólo para amenazar a don Felipe con la proverbial espada de Damocles.
6) El PRI posiciona, con su nueva mayoría en la Cámara de Diputados, a ciertos políticos locales cuya meta es la de producir candidatos a gubernaturas. Existen, desde luego, otros escenarios prospectivos posibles como secuela del desenlace electoral realizado la semana pasada para renovar la Cámara de Diputados. Pero ese tema será abordado aquí en entrega próxima.
Glosario: Callismo: Referente a Plutarco Elías Calles, fundador del PNR. Cardenismo: Relativo o referente a Lázaro Cárdenas del Río, fundador del PRM. Dixit: Relativo a, alusivo a, reminiscente a. Infalibilidad: De Infalible. Pergeños: Escritos, textos, trazas, disposición.

martes, 9 de junio de 2009

Revocar la libertad de José Antonio Zorrilla Pérez, autor intelectual del homicidio de don Manuel Buendía


Fundación Manuel Buendía y más de 300 firmantes exigimos revocar la libertad del asesino intelectual de Manuel Buendía

sábado, 30 de mayo de 2009

el demócrata columnas Asimetrías Fausto Fernández Ponte

el DEMÓCRATA
Asimetrías

Un Candidato en Campaña

Fausto Fernández Ponte



“Las acciones del Ejército en Michoacán y, por extensión, en todo el país, nos dicen que vivimos en un estado no distinto
al de una dictadura militar”.
María Elena Quero.


I

La cara leyente Quero, cuyo sentir se refleja en el epígrafe de la entrega de hoy, nos describe un encuentro con un amigo suyo mutante de piel priísta a panista y que es ahora candidato alboañil a una diputación federal por un distrito que no identifica.
Consignamos verbatim a seguidas lo que no sin obvias habilidades literario-periodísticas describe la señora Quero:
“Mi amigo (nos conocemos desde chamacos) me vino a ver y tuve más a o menos éste diálogo:

“--Vengo a pedirte que votes por mi el próximo 5 de julio, que me ayudes, que hables con tus amigos para que voten por mi, pero sobre todo para decirte que quiero servirte como diputado….

“--¿Por qué debo votar por tí y no por otro candidato?

“--Pues porque me conoces, soy el mejor…

“--¿Y para eso gastas tanto dinero en tu campaña?

“--Bueno, no es dinero mío, aunque te confieso que he estado poniendo de mi bolsillo… Me está costando la campaña… Espero que pueda recuperar lo que he estado gastando de mi peculio.

“--Entonces, ¿quién financia tu campaña para servirme a mi en la Cámara de Diputados? ¿Es dinero de tu partido o de amigos o de tus simpatizantes o del “narco”?
¿Cómo piensas recuperar lo que tù le has metido de tu bolsa a la campaña?

“--No, no. El “narco” no me está dando dinero o; no lo he visto. Es dinero de algunos amigos, mío también, pero sobre todo es dinero tuyo…

“--¿Mío? Yo no te dado dinero; no le he dado dinero a ningún candidato… ¿Por qué me dices que es dinero mío?

“--Porque el dinero para las campañas viene, a fin de cuentas, del contribuyente, de tus impuestos; es tu dinero… El IFE lo recibe del Congreso, está considerado en el presupuesto, y se lo da a los partidos y éstos a los candidatos…
II

“--¿Gastamos nuestro dinero en votar aunque no votemos? ¿No damos el lujo de tirar ese dinero al no votar?

“--Así es… Pero si tu dinero destinado por ti como votante a las campañas electorales y a las elecciones es tirado al caño por decisión tuya es cosa de la democracia: se vota o no se vota… Y si votas, pues es dinero bien gastado...

“--Estoy en desacuerdo… Me parece dinero mal gastado para tratar de servirme a mi en la Cámara de Diputados. Podrías servirme mejor desde otra trinchera, ¿no crees?

“—No, no lo creo. Estoy convencido de que te puedo servir muy bien como diputado…

“--¿Qué harías por mi como diputado? ¿Cambiarías el modelo económico, el sistema político que ya no me sirve a mí, a los mexicanos, por lo menos desde hace un cuarto de siglo?

“--Bueno, no se trata de cambiar al sistema sólo por cambiar, quitar un modelo para poner otro, únicamente porque algunos lo desean. ¿Y qué clase de modelo? No vamos a experimentar: se trata de hacerle reformas al sistema, al modelo, desde la Cámara de Diputados.

“--¿Por qué no quieres cambiar de modelo o de sistema no obstante que éste no ha dado resultado, pues mira en qué situación estamos?

“--Bueno, no estamos tan mal. Y la causa de la turbulencia económica pues nos vino de los gringos, es global…

“--¿Es ese tu diagnóstico?

“--Sí. Por supuesto. Reconozco que hay que hacer algunas reformas, pero el modelo, el sistema, es bueno, ha dado buenos resultados…

“--¿Buenos resultados? ¿Pobreza para las mayorías? ¿Desempleo? ¿Incertidumbre? ¿Violaciones de todos nuestros derechos? ¿Ilegalidades establecidas bajo supuestas legalidades? ¿Descontento? ¿Más delincuencia? ¿Mayor inseguridad? ¿Más zozobra?

“--Bueno, Elenita, yo sólo vine a decirte que te quiero servir en la Cámara haciendo buenas leyes que te beneficien, que te protejan, y que para ello tendrías que votar por mi, pero si tienes dudas mejor vendré otro día…

III

“--No te ofendas por mi franqueza y mis dudas, pero sabrás que muchos de los que votamos --pienso que la mayoría-- tenemos algunas dudas que lo candidatos no nos han aclarado.

“--¿Cuáles dudas? Dímelas…

“—Ya te las dije. Muchos votantes pensamos que las reformas al sistema o al modelo no nos van a sacar del hoyo; es necesario crear un nuevo sistema o un nuevo modelo y veo con tristeza que tú no lo ves así. Te pregunto: ¿Por qué no lo ves así? ¿Por qué insistes en más de lo mismo, en un modelo o sistema que no ha funcionado?

“—Ya te dije. La crisis nos llegó de fuera; es cosa de mala suerte: nos tocó y ya, nada podemos hacer, sino esperar a que pase. La mala racha pasará pronto, en unos meses. Aguantemos el temporal…

“—No me vengas con eso. La crisis no nos llegó de fuera; ya estaba aquí, desde hace varios sexenios… Pero, ¿por qué estás tan convencido de que ésta que llamas mala racha pasará pronto? ¿Sabes algo que los electores no sabemos? Yo, como votante, necesito saber… Mi voto debe ser un voto informado para razonarlo.

“—Bueno, no lo sé, pero algo me dice que la mala racha pasará pronto…

--“¿Algo? ¿Qué es ese algo que habla contigo, que te dice que la mala racha pasará?

“—Bueno, nosotros… el Presidente… Felipe (Calderón) tiene información que le hace sentirse seguro de que la mala suerte no durará mucho…

“--¿Qué clase de información?

“—Pues acuérdate… toma en cuenta que Felipe es el hombre más y mejor informado de México…

“---La neta, lo que se dice la mera neta es que Calderón no parece ser el más y mejor informado… Creo lo contrario, que está muy desinformado o que de plano nos oculta información… Ya viste lo de la influenza… ¿Quiere hacernos creer que la crisis es cosa de nuestra imaginación?”

ffponte@gmail.com
Glosario: Verbatim: textual, tal cual. Tal como se dijo o escribió.

El Estado, ¿Dónde Está?

Fausto Fernández Ponte

"¿Hay Estado en México?
Jaime Cárdenas.
I
La pregunta de Jaime Cárdenas es inquietante, pues adviértense indicios, dramáticamente obvios para no pocos mexicanos, de que por lo menos uno de los elementos constitutivos del Estado mexicano es disfuncional o está paralizado. El señor Cárdenas hizo la pregunta el martes (26/V/09) en el Foro de Contraste de propuestas de partidos ante las elecciones del 5 de julio, realizada por el Instituto Federal Electoral. Don Jaime es candidato del Partido del Trabajo a una curul. Volvamos al tema del Estado. Otros elementos constitutivos del Estado --como son el pueblo, que es el principal y más importante, así como la soberanía y el territorio-- parecen padecer disfuncionalidad en gradación variopinta no pocas veces espectacular.
La inquisitoria del señor Cárdenas tiene, a nuestro ver, la doble cualidad de registrar y reflejar un sentir que antojaríase generalizado en ciertos estratos pensantes, vanguardistas y progresistas, de la sociedad mexicana; es, amén, una pregunta informada. A ello sumaríase que el inquiriente aquí identificado fue consejero del IFE en el breve período --ya histórico-- de mayor credibilidad que haya gozado esa institución, desacreditada hoy tras el grotesco fraude de 2006. Ese fraude, consígnese con puntillosa y documentada precisión, se representó en la actuación del IFE para que, en támden con el Tributnal Electoral del Poder Judicial de la Federación, impusiera de facto a Felipe Calderón como Presidente de México. Esos son hechos insoslayablemente verosímiles.
El señor Calderón niégase aun a un recuento de votos, exigencia la cual teransita ya, recursivamente, por las avenidas judiciales interamericanas e incluso ha sido planteada como violación a los derechos humanos.
II
Señálese que esas acciones judiciales interamericanas --promovidas principalmente por la revista Proceso-- han impedido que el Presidente de Facto y sus epígonos, aliados y afines en el poder político del Estado hayan destruido las boletas electorales. Hágase la salvedad que ésto es, desde luego, historia ocurrente. Que esa historia sea desconocida o ignorada por muchos mexicanos o que el desenlace electoral sea aceptado como dudosa o conveniente por un grueso ciudadano es otra cosa. Más no nos desviemos del tema. La pregunta del señor Cárdenas --investigador titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, político y autor de libros, entre éstos, "Poderes fácticos e incompatibilidades parlamentarias"-- es atañedera.
Y es que lo que se advierte como existencia y, ergo, presencia y alcance del Estado en nuestra vida nacional es únicamente el andamiaje coactivo y coercitivo --violencia legal--, bajo el control de los personeros panistas del poder político de aquél. De ello hay expresiones feahacientes hoy en Michoacpán y, hace meses, en Chihuahua y en otros de los 31 Estados Unidos mexicanos, que describen que existe un estatus de excepción y de interdicción a contrapelo de la Ley Suprema. Es es descomposición.
Esa descomposición del poder político del Estado permea a éste, contagiándolo de tal guisa que exhíbense indicadores que inducirían, no sin razones, a identificarlo como disfuncional o errado, clasista o francamente fallido. Y es que en más de un sentido --desde la comprensión y discenimiento convencional acerca de la razón de ser el Estado--, el mexicano acusa fallas, siendo la principal y más evidente el diseño y aplicación de políticas de origen y consecuencias antisociales.
III
¿Estamos, acaso, ante un Estado antisocial o, por decirlo precisoriamente, antisocietal? ¿Estamos ante una agresión declarada de uno de los elementos constitutivos del Estado, el poder político, contra otro de esos elementos, el mandante, el pueblo? Para llos estratos lúcidos, pensantes, informados y actuantes de la sociedad mexicana, eso es precisamente lo que ocurre. El enemigo está dentro del Estado mexicano y se representa en su poder político, cuyos personeros son, admítase, alfiles de poderes fácticos.
Esos personeros del poder político tienen cotos e ínsulas potestarias: la vertiente ejecutiva, para los panistas; la legislativa, para panistas, priístas y perredistas y ortros. La Judicial, para sofistas del conservadurismo jurídico más estratificado.
En la percepción ciudadana, la descomposición del poder político del Estado, al contagiar a éste contamnina también al elemento constitutivo mayor, el pueblo. La consecuencia: una anomia rampante, transversal y, por lo mismo, peligrosa.
No hay Estado. O, dicho de otro estilo, el Estado mexicano está en una carrera frenética, desbocada, de descomposición que aun no ha alcanzado su ápice o punto de apogeo; podría todavía ser posible revertir ese carácter sin acudir a la catarsis revolucionaria.
Pero revertir el proceso mediante vías reformistas y no revolucionarias ofrece riesgos, pues no se cercenarían del todo las cabezas de la hidra, que renacen inmediatamente. La solución parece simple: refundar al estado --un Estado social--, sí, pero... Sí, pero ¿cómo refundar al Estado mexicano? ¿Y cómo crear uno nuevo, sincrético, cual singladura del "continuum" de la historia? Ésta señala vías evolutivas, emblematizadas en el desarrollo del proverbial cerebro de Broca: una formación nueva sobre otra vieja.
ffponte@gmail.com
Glosario: Anomia: falta de correspondencia entre los individuos y sus conductas individuales y colectivas y las normas y reglas sociales. Broca: nombre de un personaje primitivo imaginado por el astrofísico y astrónomo estadunidense Carl Sagan (1934-1996) para describir el proceso de la evolución del cerebro humano, el cual posee un basamento repitiliano sobre el cual se han acumnulado el crecimiento del órgabno. Autror de "Los dragones del Edén", "Sombras de nuestros antepasados olvidados", "El cerebro de Broca", "La conexión cósmica", entre otros. "Contnuum": continuidad del desarrollo de formaciones sociales, políticas, económicas, Etc., cuya conformación posee elementos de anteriores.
Singladura: en navegación, distancia recorrida por un navío en un lapso determinado (12 ó 24 hoiras). También intervalo que empieza a contarse desde el mediodía.

El Jefe Máximo

Fausto Fernández Ponte


“¿Por qué Rechazó tan tajante Calderón la valiosa ayuda que le ofrecían UNAM e IPN? (…) ¿Acaso le dio miedo que
descubrieran su desquiciante patraña?”.

Elidee Leonor Fernández García.

I
Manuel Bartlet fue el primero, hace meses; Luis Téllez, luego, entre febrero y marzo; ahora, días há, Miguel de la Madrid. Los tres coincidieron en señalamientos puntuales acerca de los quehaceres presidenciales de Carlos Salinas de Gortari.
Entreverados, Carlos Ahumada y Roberto Madrazo hacen delaciones en sendos libros. Aquél, notorio por corrupto y mafioso y tonto útil en la conspiración del señor Salinas y Vicente Fox contra Andrés Manuel López Obrador. De don Roberto sábese que es contumaz tramposo.
Para comprender el significado de lo dicho por esos personajes habría que identificar los componentes del pasado reciente –digamos de 1988 a la fecha—y los vìnculos entre los cuatro y el contexto actual.
Ubiquemos a cada actor en su propia papel pasado y presente, el que representaron en la el escenario en el que don Carlos era el actor mayor, y el actual, también dominado por la actuación dominadora, caciquil diríase, de éste.
Don Carlos es, a la vez, actor embozado entre un conjunto escénico de títeres y el titiritero único. Es el hombre fuerte, políticamente, de México. Es, para muchos, “El Jefe”, incluyendo a los señores Bartlett, Téllez y al propio don Miguel.
“El Jefe” Salinas ejerce un maximato –como el de Plutarlo Elías Calles-- bajo modalidades y peculiaridades fácticas e informales. Ese maximato se extiende a personeros mayores y menores de los tres partidos políticos mayores de México.
El señor Salinas manda en el PRI, en las cámaras y no pocos gobiernos de los 31 Estados Unidos Mexicanos y sábese documentadamente que su alcance llega hasta Felipe Calderón, quien removió al señor Téllez a sugerencia suya.

II
Los tres hablaron –que no denunciaron ni acusaron, pues denunciar y acusar es un juicio de valor formulado por aquellos segmentos de la ciudadanía enterada de lo dicho por esos personajes, sino delaciones espontáneas, coyunturales-- sin pensarlo.
Pero esa peculiaridad –la delación espontánea-- le otorga a lo dicho por don Manuel, don Luis y don Miguel un valor documental que, a la luz que sobre esos sucedidos presuntos arrojaren los métodos del historicismo, son insoslayables.
Ello antojaríase verismo incontrovertible. No se puede soslayar lo dicho, como tampoco es soslayable su significancia ocurrente –la actual-- ni sus consecuencias previsibles ni la cercanía dígase cómplice de los conspicuos dicente.
Don Manuel era el secretario del despacho de Gobernación del entonces Presidente De la Madrid y responsable, ante éste, de que el proceso electoral de 1988 tuviese un desenlace favorable al candidato de éste, que era el señor Salinas.
En ese aciago año, don Manuel presidió sobre una operación que hizo “caer” al sistema de cómputo de votos para evitar que que trascendiese que la votación favorecía a Cuauhtémoc Cárdenas, otro de los candidatos (el tercero era Manuel J. Clouthier).
Don Carlos dispuso que el sistema de cómputo fuese desactivado. Para ello no recurrió a una operación a trasmano, sino que lisa y llanamente hizo que de la oficina del Presidente De la Madrid se le diese la orden al señor Bartlett. Éste obedeció.
Una vez asumida la Presidencia mediante esa operación equivalente a un “coup d´État”, don Carlos premió al señor Bartlett designándolo secretario del despacho de Educación Pública; luego lo hizo gobernador de Puebla. Favor recibido, favor pagado.
III
Don Manuel extrapoló lo ocurrido hace 21 años en una alusión indirecta en un entorno periodístico acerca del episodio, pero atribuyó al señor Salinas la autoría y la responsabilidad de la “caída” del sistema de cómputo; éste señalaba una derrota.
Más lo dicho por el señor Bartlett no pasó a mayores; don Carlos ni reaccionó. ¿Por qué? Porque a don Manuel –ahora sospechoso icono de la “izquierda” mexicana-- fue autor material del fraude electoral del 88 y golpista por inferencia válida.
¿Y el señor Téllez? A don Luis lo pillaron con una grabación electrónica realizada, presumiríase, por motivos de un supuesto revanchismo amoroso, en la cual decía o dijo que el señor Salinas se había robado la mitad de la partida secreta.
Pero las afirmaciones delatoras más contundentes, por acreditadas, fueron las del exPresidente De la Madrid, forzado después por don Carlos y sus propios allegados a desmentirse con humillación pública unas horas posteriores a su difusión.
Ello, sin duda, aumentó el acervo de credibilidad de la periodista Carmen Aristegui, aunque fue acusada por el señor Salinas de “aprovecharse” de la “senilidad” de don Miguel y de su muy supuesta vulnerabilidad cerebral y falta de lucidez.
Don Miguel, cabría reiterar precisoriamente, dijo que el señor Salinas se había robado la partida secreta –una suma incalculable de dinero de la que hasta 1998 el Presidente disponía discrecionalmente-- y confirmó, además, otras sospechas.
Confirmó el golpe del 88, los motivos del “Quinazo” y las ligas presuntas de don Carlos con el “narco”. Pero esa delación descorre también los velos que ocultaban la existencia de un maximato político en un modelo de simulación democrático-electoral.

ffponte@gmail.com
Glosario: “Coup d´État”: golpe de Estado.Delación: en su sentido semántico, revelar actividades desconocidas de alguien o algo, acusar, denunciar; en su sentido jurídico tiene otra connotación, la de proveer a la autoridad información acerca de terceros. Maximato: periodo de ejercicio fáctico e informal del poder por parte de Plutarco Elías Calles, a quien sus allegados y la ciudadanía en general llamaba Jefe Máximo, de allí la denominación. Su maximato lo ejerció desde 1924. En 1928 dejó la Presidencia, pero en los hechos era el hombre fuerte del país hasta 1936, en que el entonces Presidente Lázaro Cárdenas lo expulsa del país. “Quinazo”: la detención, por el Ejército, de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la Repùblica Mexicana, el 10 de enero de 1989. Durante el proceso judicial trascendió que el Ejército “plantó” un cadáver y armas en una casa que, a la postre, resultò no ser el domicilio del líder petrolero. Empezo, pasó una década en la cárcel.

sábado, 23 de mayo de 2009

Asimetrías

el DEMÓCRATA Asimetrías. Fausto Fernández Ponte

Los Diputados, ¿Nuestros?
Por Fausto Fernández Ponte

“El voto independiente será muy delgado el 5 de julio próximo”. Gisela Rubach Lueters.
I
El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara deDiputados ha identificado en sus pesquisas acerca del comportamientoelectoral de la ciudadanía una tendencia inequívoca al abstencionismodel 65 al 69 por ciento. Dicho de otra guisa, caro leyente: los nobles y leales ciudadanosde México no votarán como debieren en las elecciones convocadas pararealizarse el domingo 5 de julio del año corriente.
¿Preocupante? La respueta depende de a quien se la haya pedido elleyente, como bien diríase, presúmese, en los informados cenáculosfilosóficos del proverbial Oráculo de Pajapan, el centenario donProtasio Coatl. Así, veríase que hay quienes ese abstencionismo –casi siete decada diez ciudadanos no votaría, según el centro de ideas de laCámara de Diputados aquí citado-- no es una causal de “angst” oangustia societal. Carece de importancia.
¿Por qué? Por que, idealmente, con arreglo a los enunciados y mitosde un modelo político democrático de cuya existencia se presumesofisteramente en México, el abstencionismo es visto como una de lasexpresiones de la democracia. Pero ello es, precisamente, una falacia, pues la definición aquíconsignada --el abstencionismo es expresión confirmatoria de laexistencia de una democracia que preconiza el albedrío electoral--ignora sus vectores causativos reales. E ignora, por añadidura, la experiencia histórica. La historia nosinforma sin juicios de valor que los procesos electorales para renovarla Cámara de Diputados a medio sexenio registra un altoabstencionismo.
Eso está documentado. Sí, pero ¿por qué sucede? Porque históricamente –eso también estáprolijamente documentado-- los electores muestran un desencanto quelos politólogos llamarian “estacional”; es decir, ocurre cada seisaños, a mitad de un sexenio presidencial.
II
Y ese fenómeno repítese hoy. El desencanto ciudadano tiene, a suvez, causas y, sin duda, efectos. En el caso de ésta renovacióninminente de la Cámara de Diputados, los ciudadanos padecen no sólodesencanto, sino franca irritación. ¿Por qué están irritados los ciudadanos con los diputados? Porquela actuación de éstos, así como de los senadores y diríase sinhipérbole que también el Presidente de la República, les ha mostradoque los políticos no sirven al pueblo. No. No atienden a los intereses del pueblo, sino a intereses,primero, personales y, luego, de facción o grupo político o “tribu”(en el caso del PRD) y, en orden de importancia, a los partidospolíticos.
Ignoran a la ciudadanía que los eligió. Esas conductas de los elegidos –según las premisas y losconvencionalismos formales de un modelo político como el que existe enMéxico-- denotan un fenómeno que calificaríase de idiosincrásico ehistórico: la corrupción. No en vano los políticos están tan desacreditados en México,arriba, incluso, de los policías –éstos ocupan el segundo lugar-- ymuy lejos de los “narcos”. Éstos gozan de mayor crédito e inclusoadmiración que cualquier político.
Quizá, si acaso, una excepción sería Andrés Manuel López Obrador,con quien no pocos mexicanos estarían de acuerdo o en desacuerdo, peroque muchos le reconocen que es un político ajeno a la cultura de lacorrupción al ejercer el poder. Hay, por supuesto, otros políticos en el universo mexicano, como“Marcos”, el subcomandante de los indios zapatistas de Chiapas, pero aél no se le registra en el imaginario colectivo como un político, sinocomo un luchador social.
III
A mediados de cada sexenio, la ciudadanía ya ha discernido laverdadera naturaleza y los móviles de los elegidos tres años antes ydimensionado los alcances de su quehacer. Con expectativas están porlos suelos se alejan de las urnas. Decepcionados, sienten que es una futilidad votar. Y piensan en lapróxima elección presidencial alentando la esperanza de que, comoocurrió en 2006, el ganador no sea resultado o consecuencia de unchanchullo grotesco y cínico. A medio sexenio, los electores esperan más de lo mismo, por lo queno creen en las promesas de los candidatos quienes, obscenamente, noreconocen que vivimos en una megacrisis severísima y no ofrecenpropuestas para salir de ella.
En el contexto descrito aquí, quienes llegarán a la Cámara deDiputados serán aquellos candidatos postulados por partidos políticoscon grueso “voto duro” y con mayor capacidad pecuniaria de adquirirsufragios, como el PRI. No descontaríase que el PAN, con acceso a vastos recursosfinancieros y logísticos e incluso con control de los medios decontrol social para inducir conductas colectivas (como se vio con lacrisis del A/H1N1), pudiere engrosarse en la Cámara.
Pero no. En el PAN, a diferencia del PRI, no se sabe cómo usar esosrecursos. Los desvíos –la corrupción— de los recursos hacia fines noelectorales son vistos con laxitud por ambos partidos. Sinpropuestas, panistas y priístas sólo se insultan. Ello contribuye a asentar los raigones de la percepción de laciudadanía acerca de los diputados. No son “sus” diputados propios,sino de los intereses creados que medran al amparo de una dudosaaprobación electoral y saquean al país.
ffponte@gmail.com
Glosario: “Angst”: vocablo de las algunas lenguas germánicas (de uso muycomún en Holanda, Alemania y los países escandinavos ) aplicadaparticularmente en psicología y cuyo significado es, según ciertoscontextos, miedo, angustia o ansiedad; describe también un intensosentimiento de falta de armonìa afectiva. El filósofo danés SorenKierkegaard (1813-1855) la usa para describir una profunda condiciónde inseguridad y desarraigo del ser humano. Sofisteramente: de sofistería; de sofisma. Razón o argumentoaparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso.

China y Cuba y México
Por Fausto Fernández Ponte

“Felipe Calderón
ocultò el brote viral de la influenza por la visita de Barack Obama”. Fidel Castro.

I
La agria fermentación de las relaciones del Estado mexicano con losEstados chino, cubano, ecuatoriano y argentino, entre otros, no es,aclárese con subrayada precisión, ni ha sido una ofensa al pueblo deMéxico. Ni remotamente. Ni de lejos. Es artificial. Son los personeros panistas y sus afines del poder político delEstado mexicano y los partiquinos y simpatizantes los que invocan elnombre de un pueblo que no los eligió (recordemos el fraude electoralde 2006) y hablan de ofensas a los mexicanos.
Esa es una falacia, si no es que una franca estupidez. FelipeCalderón, jefe del Espuriato, ha reprochado públicamente a losgobernantes de Argentina, Cuba, China, Ecuador y otros Estados habersuspendido vuelos desde México a esos destinos.
En nuestro propio país, las empresas de transporte aéreo grandesy pequeñas han suspendido vuelos a destinos en territorio nacional.Según la patéticamente simplista raciocinio calderonista ¿habrían esasempresas ofendido también al pueblo de México?
Esa racionalidad, empero, no debe sorprender a los mexicanos, puesel señor Calderón y su cohorte de partiquinos, cofrades y allegadospromueven activamente y ya han logrado eliminar la lógica, la moral,la ética y la estética de la educación pública. Pero, se preguntaría el caro leyente: ¿qué tiene que ver lacosmovisión medieval –oscurantista, sin duda-- de don Felipe yasociados con la enseñanza de lógica, moral, ética y estética conel reproche a los gobiernos de Argentina, Cuba, China y Ecuador?
II
Mucho. Y todo. La superficialidad del pensamiento político ysocial de don Felipe y asociados y, por inferencia válida, lageneración de panistas que representa, retoma atavismos desupercherías y prejuicios, producto de ignorancia y negación. Negación a la lógica profunda, recursiva, rigurosa, esa quediscierne objetivamente la realidad e hace posible comprenderontológicamente los componentes de premisas y, a la vez, el registroracional de la dialéctica de los silogismos consecuenciales. Negación honda, añadiríase, abisal incluso, de la posibilidad detomar conciencia siquiera de que el proceso de raciocinio--discernimiento, registro, identificación y enfoque secuencial de larealidad-- es superficial, epidérmico, simplista y pedestre. Negación de la existencia de otras vías de razonamiento y, ergo,de análisis de la realidad, sin prejuicios y por encima de lasinclinaciones reptilianas aun presentes en la composición cerebralhumana y que dominan ciertos comportamientos del poder.
Tal es el basamento formativo de la peligrosa novatez queexhiben el señor Calderón y sus operadores, prosélitos y acólitospolíticos –la alta y mediana burocracias-- instalada en la ramaejecutiva del poder político del Estado. Ello es un verismo discernido objetivamente. Esa confusión exhibedramatismos preocupantes. Don Felipe y sus legionarios burocráticos ypolíticos confunden la política con la politiquería, el oportunismocon la oportunidad. No es estadista.
III
Y no sólo eso. Ni siquiera es un político en toda la extensiónsemántica del vocablo. Más, ¿es esa una manifestación de perversidadde don Felipe? No. Es una manifestación de ineptitud, de ausencia deoficio político elemental. Don Felipe es, lamentamos reconocerlo, solamente un “grillo”. Esdecir, sólo sabe hacer “grilla”, no política a medias ni mucho menosalta, la que debiere practicar un hombre o mujer de Estado, unestadista, y no un trepador sin escrúpulos. Un estadista registraría y usaría las coyunturas políticas enfunción del interés estratégico del Estado y, axialmente, del interésestratégico del principal elemento constitutivo de ese Estado, elpueblo.
Vienen al caso Cuba y China sobre todo. Un político superficial y oportunista como el señor Calderón (y,triste es admitirlo, los políticos actuales en general, panistas opriístas o perredistas y de otros partidos, con honrosas excepciones)actúa opuesto al enunciado del interés estratégicos del pueblo. La experiencia cotidiana en México demuestra ese aserto. Inventardistractores mediante la invención de culpables: unir al pueblo entorno a un agravio supuesto o a una dudosa amenaza exterior a losmexicanos. Cuba nos “agravia”. China nos “ofende”.
Y ambos nos “discriminan” por mexicanos, pese a que la historia dediscriminación a chinos en México es documentadamente terrible--linchamientos y virtual esclavitud-- desde los primeros contactos enla entonces Nueva España y, luego, hasta hoy.
Con Cuba, el contencioso es unilateral, de nuestra parte. Si algúnpueblo americano siente predilección por el de México es el cubano.La vertiente europea y africana de nuestro pueblo viene de Cuba, encopulación epónima con la vertiente autóctona.
Un estadista no reprocha a otros velar por sus pueblos. Porsoberbia, don Felipe no sabe que aprenderíamos de China, que en 2002sufrió una epidemia viral monstruosa, y de la generosa solidaridadde Cuba. Pero estamos ayuntados a Estados Unidos.
ffponte@gmail.com
Glosario: Copulación: que copula o sirve para copular. Unirse o juntarse sexualmente. Dialéctica: relación entre opuestos. Serie ordenada de verdades oteoremas que se desarrolla en la ciencia o en la sucesión oencadenamiento de los hechos. Epónima: de época. Ontológica: relativo a la ontología, parte de la metafísica quetrata del ser en general y de sus propiedades trascendentales. Superchería: fraude, dolo, engaño. Superstición

lunes, 27 de abril de 2009

el DEMÓCRATA Asimetrías Fausto Fernández Ponte estado de terror

el DEMÓCRATA Asimetrías Fausto Fernández Ponte estado de terror

H1N1: Estado de Excepción y Elecciones

el DEMÓCRATA Asimetrías. Fausto Fernández Ponte “La campaña contra el H1N1 es una estrategia tipo “think tank”, que sólo se usa cuando quieren tener al pueblo enun sopor hipnótico”.
Ivonne Marín.
I
La administración de la crisis de salud representada por el broteepidémico atípico del virus de la influenza porcina –o H1N1— pareceacusar todas las características de un Estado de Excepción empleandometodologías de control social mediante el terror. Señálese que en un Estado de Excepción se permite todo, inclusocancelar procesos constitucionales normales como las elecciones,concentracions de obreros o campesinos, etcétera, justificado desdela lógica del poder político y sus aparatos burocráticos civil ymilitar de carácter coactivo/coercitivo.
En una excepcionalidad así la violencia del Estado se tornainconstreñiblemente metaconstitucional aunque no moral o ética desdeuna estricta perspectiva jurídica.
La justificación es la suma decausales –una epidemia, por ejemplo --como en México--, que dieronorigen al establecimiento de dicha excepcionalidad. De hecho, el Estado de Excepción ya existe por el decretopresidencial que cancela incluso las garantías y derechos individualesy sociales constitucionales, aun aquellos en proceso de promulgación.Ese Estado de Excepción parece ser el destino de una secuencia desucedidos no distintos a los de un “coup d´État”. ¿”Coup d´État o golpe de Estado? No sería exagerado arribar aesa conclusión. Para los estudiosos de la filosofía, la historia, el derecho y otras ciencias políticas y sociales y de la realidad conmétodos científicos --como los del historicismo y el materialismodialèctico y el histórico-- esa conclusión lógica sería inevitable. Y es que esa situación de excepcionalidad ha sido decretadaapresuradamente por fiat del titular de la rama ejecutiva (de venaideológica conservadora y, ergo, oscurantista que se opone a laenseñanza de filosofía y la historia en el sistema educativo)mediante uso de técnicas de control social.
Y una de esas técnicas es la difusión masiva y repetitivapremeditadamente alarmista de mensajes orientados a crear psicosis ehisteria y, de esa guisa, temores rayanos en terror para paralizar ala población y las iniciativas ciudadanas para protestar por la crisisy superarla e incluso actividades productivas. En síntesis, la ecuación tiene secuencia dialéctica propia: unacampaña de terror sustentada sobre un peligro –brotes atípicos de unapotencial epidemia vírica-- cuyo verismo y alcance se exageran, parainducir conductas colectivas predecibles y conformar, así, unprototipo de conformismo y pensamiento único de la sociedad.
II
Trataríase, según piénsase en ciertos cenáculos de laintelectualidad y la academia y entre ciudadanos suspicaces y avisados, que el peligro “excepcional” que corremos presuntamente los mexicanos justificarían incluso posponer o, de plano, cancelar los comicios convocados para realizarse el 5 de julio próximo. Ello, si cierto demostradamente, despide un tufillo hediondo a“coup d¨État” para que los personeros panistas del poder político del Estado puedan lograr su implícitamente declarado propósito deestablecer un Estado Policiaco o Totalitario bajo modalidades legales,como lo confirmarían las iniciativas de ley calderonistas.
Esas iniciativas de ley, como sabríalo el leyente informado,fueron propuestas al Senado de la República por el Presidente deFacto, Felipe Calderón, para legalizar el proceso ocurrente demilitarización del país --la cual es flagrantemente inconstitucional—so pretexto de combatir al narcotráfico. Parece diseñada con el propósito de inhibir las interacciones ylas iniciativas societales en virtualmente todos los ámbitos delquehacer, incluyendo aquellos de protesta social de layapolítico-reivindicatoria y económico-productivo.
La cara leyente Marín, citada en el epígrafe de ésta entrega,reflejaría bien, a nuestro ver, el sentir y el perspicaz parecer deno pocos mexicanos y de otras mujeres y hombres en países acerca delbrote atípico del virus de influenza porcina, conocido mejor comoH1N1.
Y la colega Flor Berenguer, en un texto de su autoría muy informado, escribe: “Las posibilidades reales de contraer influenza son mínimas, deacuerdo a la Organización Mundial de la Salud; la alerta para México es (de) tipo 3 (…) no hay evidencias que la enfermedad animal se traslade masivamente sin contacto directo a la población, con muypoca transmisión del virus de persona a persona”.
La cara leyente Yeidckol Polenvsky, Senadora de la República por el PRD, afirma: “Existe temor (de) que el gobierno esté manipulandola magnitud real del brote epidémico con fines electorales y para desviar la atención pública de la crisis económica, el descontentosocial y de la intención de militarizar al país”.
III
Ciertos leyentes, empero, como Régulo León-Arteta, tienen otroparecer: “Hoy pudieran haberse salvado muchas vidas si desde antes dela revista que realizó (Barack) Obama a su gabinete mexicano sehubiese dado la voz de alarma, ¡ya!”. El caro leyente Andrés Ruiz Furlong, en su turno, escribe: “Aúncomprobada, la “epidemia” , el actual desgobierno no puede eludir suresponsabilidad”. Dice que tanto el secretario de despacho de Saluddel Presidente de Facto Calderón como el gobernador Enrique PeñaNieto “son muy ojones para ser palomas”.
Pero, ¿qué hay realmente detrás del telón de fondo y los móvilesveros de los operadores de la tramoya? ¿Por qué éste juego al parecerfrenético y sospechoso de manipulación oportunista de los personerospanistas del poder político del Estado cuyo efecto es una psicosiscolectiva y una histeria social aguda? Para empezar, ausente o minimizado, si no es que deliberadamenteomitido, es el discernimiento objetivo (por lo que toca a lospersoneros panistas del poder político del Estado) del fenómeno deldesarrollo epidémico atípico del virus H1N1, seguido de una reacciónexacerbada diseñada con fines de control social. Esas interrogantes carecen de respuestas objetivas, pero susubjetivismo tiene raigones hondos en la psique colectiva de ampliosestratos de la sociedad mexicana, a partir de un hecho que sí ofrece el atributo de la objetividad: la carencia de credibilidad del poderpolítico panista-priísta-perredista en general del Estado.
www.faustofernandezponte.com
Glosario: Fiat: decreto. Órdenes tajantes e indiscutidas. Decisiones imperiales.
Raigones: raíces.