domingo, 9 de agosto de 2009

Asimetrías

el DEMÓCRATA. Asimetrías Fausto Fernández Ponte

¿Reformar o Refundar?

"Supongamos que como dice Felipe Calderón está creando empleos, pero son muchos más los que desaparecen cada día".
Francisco Villaverde.

I
Las actuaciones de los personeros del poder político del Estado y su corrosiva incidencia en la crisis general que tiene en peligroso vilo al pueblo ede México se insertan en el proceso de desintegración de aquél.
Y, insertos así, se explican causales históricas y actuales y consecuencias inmediatas y mediatas del contexto general y particular de crisis, así como sus consecuencias y efectos directos e indirectos. Esa es una realidad tan evidente para no pocos dentro y a extramuros de México que antojaríase misterio el motivo por el cual se plantean como soluciones únicamente cambios de curso o de ruta. Pero no es posible cambiar el rumbo que el poder político del Estado ha emprendido desde 1982. ¿Por qué? Porque la nave está naufragando --hundiéndose-- dramáticamente y carece de timón, motor y velámen.
La paradoja de ese naufragio es que ocurre desde hace 27 años (tal vez más, si tómase en cuenta que el último sexenio con crecimiento económico fue el de 1964 a 1970-- con tierra firme a la vista. El navío hace agua. Y pocos son los que intentan --sólo intentan-- achicar o tapar las vías de agua, por lo que el navío, escorado a estribor --la derecha-- se hunde más y más. A babor, la izquierda, hay inquinas.
El hundimienbto parece irremisible, acelerado por el oleaje implacable de una mar tormentosa, corrientes marinas y submarinas y turbiones y ventoleras. La lluvia golpea sin cesar y limita la visibilidad.
II
Más el capitán no parece darse por enterado. "Ya tocamos fondo", dice, ufano pero estólido, su voz audible apenas por los rugidos de la tormenta y el fragor del oleaje, truenos y rayos y la violenta marejada. Pero tocar fondo, en la lingua franca de la cultura marínera, es estar asentado ya en el mero lecho océanico o atrapado en los arrecifes, el casco rupturado y las cuadernas destruidas; además, el timón está roto. Sin timón, la estructura --cuadernas y casco-- irreparable y la superestructura (las cabinas de cubierta) absurdamente pesadas, el motor dañado y con poco combustible, la suerte parece echada. Sin botes salvavidas suficientes o sin un velámen que, a falta de motor, pudiere utilizarse alternativamente para orientarlo de bolina --a barlovento-- al navío y desencallarlo, hay que tomar acción.
El navío, visto objetivamente, no ha llegado aun al fondo. Escorado, con vías de agua que el oleaje incensante amplía, el hundimiento es todavía ocurrente, aunque el final --hundirse-- parece inexorable. El atributo de inexorabilidad tiene explicaciones propias del verismo de las leyes universales de la física: si más de la mitad de la masa del navío está bajo el agua, su desplazamiento será vertical.
Hacia abajo. El camino hacia abajo de esa masa --más pesada por las vías de agua-- ha accedido a una fase de aceleración. Mientras más pesada, más rápido es el hundimiento en el medio líquido. Por gravedad. Empero, esa inexorabilidad del naufragio dependería, según se observa, de un rescate a tiempo que el capitán, paralizado por su ineptitud y cortedad de miras, parecería empeñado en evitar.
III
¿La solución? Ante un capitán rebasado por la realidad del peligro actual y una tripulación que sólo piensa cómo saquear al navío, únicamente los pasajeros --nosotros-- pueden evitar el desastre. ¿Y cómo? Tomando el control, organizándose para rescatarse a sí mismos, sumando esfuerzos para ello y para recuperar materiales del navío hundiéndose para construir uno nuevo. Totalmente. Otro diseño.
En ese esfuerzo surgirán nuevos capitanes y tripulantes más aptos, honestos y sin más inclinaciones ni agendas ideológicas y políticas que las de llevar al navío a puerto seguro con patriotismo e inteligencia. Ésta metáfora no incorpora un elemento central: para que los pasajeros tomen el mando del navío, detengan el naufragio y se salven a sí mismos: tener conciencia de lo siguiente: Uno, que el peligro es gravísimo pues no esta latente ni es a futuro, sino real y presente. El desastre ya llegó, cual efecto de vectores de opresión que han conducido al mexicano a abdicar sus deberes cívicos.
Y, otro, que nadie --absolutamnente nadie: ningún otro país, ninguna divinidad-- acudirá a nuestro salvamento ni lo lo hará por nosotros. Es una cita con sino histórico que no podemos cancelar o posponer. Más allá de la metáfora despréndense moralejas aplicables a nuestros dilemas. La moraleja mayor es la de que al navío del Estado nada se le puede reformar, sólo construir uno nuevo. Fundar otro Estado.
Glosario: Cuadernas: costillas de la estructura de un barco que refuerzan al casco y le dan integridad a éste.
De bolina: llevar un velero lo más cerca del viento posible (entre 35 y 40 grados).

La Rebelión Eléctrica

"Felipe Calderón ha perdido el rumbo".
The Washington Post.

I
Lo que há dádose en llamar la "rebelión eléctrica" --causada por alzas en las tarifas del abasto de electricidad-- convoca imágenes de un ataque del poder político del Estado mexicano al pueblo. Ataque avieso, calificaríase. El ataque es, dicho coloquialmente, de "descontón": inesperado, sorpresivo y con todas las peculiaridades criiminógenas e inmorales dado por un poder político al servicio, por ministerio constitucional, del pueblo. En efecto. Adviértense características que tipifican un asalto a la ley y a la moral e incluso a la ética del gobierno --la vertiente ejecutiva del poder político del Estado-- como la premeditación, la alevosía y la ventaja.
A esos atributos obvios de criminogenia e incluso criminalidad inequívica bien podríansele añadir otros: la usurpación de su función constitucional: ese poder político se ha erigido de mandatario en mandante. Mutación monstruosa. Y más: de la usurpación de funciones constitucionales --el pueblo es el mandante y el poder político el mandatario-- la vertiente ejecutiva (el gobierno pues) incurre en la comisión adicional de otros delitos veros.
Ese poder político --el gobierno-- asalta por sorpresa, con fines de robo, además de defraudar mediante el ejercicio abusador e inconstreñido de potestades que jamás el pueblo le ha subrogado. Éstas reflexiones tienen un meollo denso y grueso de indisputable e incontrovertible primacía: el servicio de abasto de electricidad al pueblo es posible gracias al fuinanciamiento que deviene del pago de impuestos. De ello no hay duda. Los grandes (y pequeños) complejos para producir energía eléctrica son construidos con dinero del pueblo --ese impuesto del 15 por ciento al valor agregado y casi el doble al ingreso sobre la renta--
II
De esa laya fiscal, el pueblo financia las obras de infraestructura para producir energía (así como para construir carreteras, etc.) y a cambio recibe, inicuamente, un bien, la electricidad, que se ve forzado a comprar. Y a comprar, agregaríase, a un precio tan alto que la electricidad en México es una de las más caras del mundo (como el servicio teléfonico, el peaje carretero, gas y gasolina, etc., financiado por el propio pueblo.
Esa paradoja tan macabra es, precisamente, la del saqueo organizado por un poder político del Estado mexicano que en realidad sirve a los intereses propios y los que representam, los de la élite de pudientes que manda aquí. Fraude, robo, asalto, como expresiones teleológicas e idiosincrásicas de la naturaleza autoritaria --dotada de arbitraria infalibilidad-- y de la arrogancia típica de la prepotencia que no reconoce paridades y desprecia contrapesos. Desde que en 1946 el neoconservadurismo ataviado con tocados postizos de lo revolucionario (emblematizado en el PRI) se instaló en el poder político del Estado, el pueblo ha sido expoliado sin cesar.
Empero, hágase la salvedad que esa expoliación no se inició en el alemanismo, el vero fundador del Partido Revolucionario Institucional-- , sino que deviene, como dá fe la historia, desde el virreinato. Pero fue en ese sexenio alemanista donde a la expoliación se le dieron sus características ya proverbiales: simular que el poder político es democrático y que la corrupción es el agente de cohesión de dicho poder.
III
Y es que precisamente en el México virreinal --el de la Nueva España-- se ubica el génesis de la desintegración económica, política, social y cultural de lo que es, bajo la pátina de falso republicanismo, el Estado mexicano. Dicho de otro estilo, la causa de la brutal megacrisis que azota, estruja y estrangula al pueblo de México no es de reciente cuño, sino añeja, aunque haya adquirido en su decurso modalidades atuendarias diferentes.
Así, la expoliación ha persistido desde la fase virreinal primero y luego independiente, con dos interregnos imperiales, una larga dictadura de 30 años y, hoy, una fase de perversa simulación neoconservadora. Más hoy, esa expoliación, si bien acusa sofistería, carece de orfebrería y finura: es burda y diríase también que hasta grotesca, lo cual lleva, en periplo de ideas, al tema de la expoliación eléctrica y su rebelión secuenial. La rebelión de los usuarios tiene, insoslayablemente, raígón filosófico, ideológico y político --rebelarse es, en sí, confirmatorio de la condición de animal político del humano-- y nos avisa de un estallido social en ciernes.
Un usurpario --el gobierno-- de un bien patrimonial de la nación le vende a ésta el producto derivado de su propiedad. Y no sólo eso: le vende ese producto --electricidad-- a precios muy onerosos. Los usuarios se oponen al abuso delincuencial del poder político: primero la protesta organizada y, luego, si ésta no causa efectos, una huelga (llamada morosidad táctica) de pagos; al ser reprimida ésta, mayor ingobernabilidad.
Ese escenario prospectivo tiene un contexto general de desintegración del poder político, que urgido de recursos financieros exprime aun mas a la fuente cautiva de éstos. Ello intensificará el proceso desintegrador.

Glosario: Alemanismo: referencia al sexenio de Miguel Alemán Valdés, Presidente de México de 1946 a 1952.
Partido Revolucionario Institucional: ésta formación política sustenta la falacia de haber sido fundado por Plutarco Elías Calles, creador del Partido Nacional Revolucionario, inspirado en una filosofía de corte socializador. Lázaro Cárdenas cambió el nombre de ese PNR por el de la Revolución Mexicana, pero en realidad ésta fue otra entidad totalmente distinta. Alemán fundó al PRI sin identificación filosófica con el PNR y el PRM, pero como una supuesta "continuidad" revolucionaria. Ver: "Análisis teórico del PRI", libro de Mario Ezcurdia. Teleológica: relativo a la teleología. Doctrina de las causas finales o definitivas.


Libertad de Expresión, Proceso y Forum


"Pero lo más grave es que no se hará nada, absolutamente nada, para detener la descomposición".
Andrés Manuel López Obrador.

I
En el ágora ciberespacial millones de mexicanos debaten abiertamente noche y día asuntos de incumbencia ingente que son atañederos a aspectos centrales de la vera vida nacional.
Esos debates trascienden los confines de la banalidad y, allende esos ámbitos del recreo cibernético, el intercambio de ideas parece cincelar a golpe digital de teclados y "clicks" una opinión pública dinámica.
Y, por dinámica entenderíase imaginativa y, ergo, recursiva. Los asuntos que se debarten suelen ser, por lo general, sintomáticos del proceso de descomposición del poder político del Estado mexicano. Tómase nota que la tecnología portentosa de la Internet es usada por un grueso de cibernautas con fines vanos o de avieso oportunismo que confirmaría que estamos muy lejos aun de la utopía del hombre nuevo. La descomposición del poder político --panista en su vertiente ejecutiva; priísta, perredista y otros grupos de interés partidista en la legislativa; conservador inmovilista en la judicial-- es virulenta. Y tan virulenta es esa fase de desarrollo de la descomposición que exhibe indicios de desintegración, fenómeno que contagia a todos los demás elementos constitutivos del mismo Estado, incluyendo al social. Ello muéstrase cual verismo insoslayable. El poder político, en su corrosión interna y en sus relaciones con los demás elementos constitutivos del Estado, arrastra consigo territorio y soberanía.
II
Pero el atributo sobrecogedor --por aterrador-- de la desintegración del poder político del Estado es un aumento dramático de la vocación orgánica por suprimir libertades reprimiéndo sus manifestaciones. Libertades, albedríos, derechos, garantías a la volición individual y colectiva --societal, popular-- son reprimidas bajo guisa variopinta. Casos en punto: la libertad de expresión y las revistas Proceso y Forum.
La libertad de expresión, la entidad moral más dinámica de la comunicación social, es conculcada sistémicamente. Su constante violación ofrécesenos reptiliana: brutal, feroz, asesina. Criminógena. El ejercicio de la dialéctica de esa vocación represora de la libertad de expresión es, de modo implícito y concomitante, política de Estado, aunque no sea el poder político de éste quien la aplique directamente.
Tal parecen ser los casos consignados en la relación de agresiones a periodistas elaborada por Perla Gómez Gallardo, doctora en Derecho y catedrática en maestría en Periodismo y profesora en la UAM. Esa relación, que antojaríase inequívoca, se registra en un libro intitulado "Libertad de expresión. Revisión metodológica de las agresiones a periodistas en México", de la doctora Gómez. El libro, coeditado bajo los auspicios de la Fundación para la Libertad de Expresión, será presentado el 5 de agosto en el Club de Periodistas de México (Filomeno Mata 8, Centro Histórico, D. F.).
III
Señálese que la autora recibió mención honorífica por su tesis de doctorado "Revisión epistemológica de los alcances y límites de la libertad de expresión y del derecho de acceso a la información frente a los derechos de la personalidad tratándose de figuras públicas". Violar esos derechos va de agredir a periodistas a acosar empresas. Proceso y Forum sufren acoso judicial y extrajudicial severo del poder.
Proceso ha sido destinataria de demandas de figuras del poder de dudosísima vena moral como Marta María Sahagún de Fox y hasta acusada de complicidad con los cárteles del "narcotráfico". Más es la revista Forum, ejemplo de tenacidad de un grupo de acreditados periodistas encabezado por Eduardo Ibarra Aguirre, la que sufre un acoso del poder político rayano en asfixia; la quiere destruir.
Esa asfixia es publicitaria. Por ley, las publicaciones de interés general son vehículos de anuncios del Poder Ejecutivo del Estado, pero por fiat personal de Felipe Calderón la dispensa es selectiva.
Y el criterio parta discriminar es simplista: si una publicación critica el estilo de ejercer el poder del señor Calderón, castígasele retirándole o negándole anuncios. En el caso de Forum, ese castigo es extremo. El señor Calderón y sus epígonos no van en pos del castigo, sino de la censura extrema: la desaparición de la revista: segar las mieses del pensamiento político y cegar la fuente de orientación informada.
Glosario: Epistemológica: relativo o perteneciente a la epistemología. Doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico.
UAM: Universidad Autónoma Metropolitana, del D.

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