el DEMÓCRATA. Asimetrías
¿Cerca del Punto de Quiebre?
Fausto Fernández Ponte
I
El movimiento organizado de resistencia civil pacífica y de defensa de la soberanía y el patrimonio nacionales y la economía popular –que abandera Andrés Manuel López Obrador— exhibe a nuestro ver indicios de una metamorfosis cualitativa que, a su vez, enuncia su acceso a una nueva fase en su naturaleza reivindicatoria. Por metamorfosis cualitativa entenderíase, para los efectos de éste aserto, que el movimiento evoluciona en cuanto a su fondo filosófico, ideológico y político, creando incluso condiciones para dar un salto cuantitativo posterior al cualitativo de carácter estratégico. Tomó ya el atajo de la pasividad --resistir, sólo resistir-- a lo activo.
Es obvio que algo está sucediendo en el movimiento, desde las bases de la pirámide hasta el ápice mismo de ésta. Parece advertirse la presencia ocurrente de un punto de giro –o de quiebre, como diríase en México— y que señala con mojoneras estratégicas el fin de la fase reformista y el inicio de la fase previa de evolución acelerada; es decir, prerrevolucionaria.
Ese tránsito de una fase reformista --reformar instituciones-- a la prerrevolucionaria es consecuencia de la misma dialéctica de las condiciones económicas, políticas y sociales prevalecientes, lo que ha devenido en un despertar de la conciencia colectiva en los estratos societales más golpeados por esas condiciones. Esos estratos ya no exigen reformas paliativas y atenuantes, sino algo más definitivo y de fondo: crear un nuevo Estado --la Nueva República que propone el señor López Obrador-- , con una correlación de fuerzas equilibrada entre los elementos constitutivos del propio Estado: el pueblo, el poder político, el territorio y la soberanía.
II
Indicios nítidamente claros de ese tránsito de una fase a otra en ell movimiento organizado de resistencia civil pacífica a activismo muéstranse al discernimiento crítico no sólo de los observadores imparciales aquí y acullá, sino también al de los adversarios y detractores de toda lucha reivindicatoria, en particular la gran oligarquía, dueña del poder político del Estado. Por gran oligarquía identificaríanse aquí los ricos y los muy ricos --22 mexicanos figuran en el listado de hombres y mujeres con las mayores fortunas en el mundo que publica anualmente la a revista Forbes.
Esos 22 multimillonarios mexicanos amasaron sus tesauros a resultas de las políticas plutocráticas del gobierno que presidió Carlos Salinas. Esa gran oligarquía --conformada por unos 39 clanes familiares (nucleares y extendidos), amigos y socios-- se sirve a sí misma de tal guisa que actúa ora subrogadamente, ora en directo, en representación de los intereses de los grandes consorcios trasnacionales de Estados Unidos, España, Canadá y otros países, sobre todo europeos.
La gran oligarquía es financiera, bursátil, bancaria, mediática, industrial y comercial, con vínculos intrínsecos determinados por la especulación económica y política organizada. No son pocos los grandes oligarcas dedicados a la vez a sus negocios, casi siempre monopólicos, y a la política, incluso como personeros del poder político del Estado. Empero, la gran oligarquía privilegia el empleo de subrogados --operadores-- que se desempeñan como personeros del poder político del Estado. Ello explica la orfientación plutocrática de dicho poder político, representado en los andamiajes institucionales, los formales, del Estado en sus tres niveles constitucionales e incluso metaconstitucionales.
III
Ello le da al Estado mexicano una naturaleza francamente antisocial, definida ésta por su actuación a favor de los interseses de los ricos y opuesto, en los hechos, a los intereses de las mayorías, las del pueblo raso. Caso en punto, asaz elocuente por cierto, es el de las medidas dispuestas por el poder político --el gobierno-- del Estado ante la crisis.
Y esa realidad antisocial --antipueblo-- del poder político del Estado estruja a esos millones de organizados en el movimiento de resistencia civil pacífica, quienes exigen a sus abanderados, como el señor López Obrador, tácticas orientadas a atender, enfrentar y superar de una vez por todas las causales de situaci'ón tan apremiante. El agua ya les llegó al cuello. Y, por ello, con el agua a ese nivel, el riesgo de perecer ahogados ha dejado de ser retórico y latente, habiéndose mutado ya en peligro inminente y ominosamente real.
Por ello, el señor López Obrador habla ya de acciones cuyo objetivo es el de fundar una nueva república, eufemismo equivalente a refundar un nuevo Estado, que sería social, opuesto al antisocial actual.
Ha hablado desde hace varios días de un nuevo pensamiento moral y ético en el ejercicio del poder político del Estado. En la concentración masiva del domingo pasado --el 22 del corriente mes--, don Andrés Manuel aludió al tema con mayor amplitud al anunciar la creación de las herramientas políticas, de participación ciudadana, y llegar a la meta en 2012. Pero fue Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas y senador --por segunda ocasión-- y jefe de la bancada del Partido del Trabajo, formación-negocio, insuflado por el apoyo lópezobradorista, quien habló de acciones concretas diseñadas y realizables para presionar a la gran oligarquía y socios trasnacionales: huelga de pagos de deudas personales a la banca. Una huelga así podría convertirse en un agente de catálisis rápida en el clima prerrevolucionario que ya existe, causado por la condición fallida del Estado mexicano y resultante de las conductas antisociales --por favorecer a la gran oligarquíua-- del poder político de aquél. Confirmaríase que el país está en las inmediaciones del punto de quiebre.
ffponte@gmail.com
Glosario: Catálisis: proceso por el cuasl una sustancia actúa sobre otra para modeificarla.
El Mensaje de Hillary
I
La visita de la secretaria de Estado en el gobierno de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, acentúa la importancia que Washington le reconoce a la relación bilateral con México.
De ello no habría duda.
En vena similar, esa visita subraya la complejidad misma de la relación bilateral, pues ésta es, en lo formal, entre dos Estados autónomos e independientes, pero en la realidad es una relación de imperio a colonia. Cierto. A ningún mexicano consciente escápale que la dependencia de la economía mexicana con respecto a la estadunidense es grave porque aquella existe en función de los intereses de ésta. La de México es apéndice.
Esa dependencia económica trasciende el ámbito financiero, bancario, bursátil, industrial, comercial, científico y tecnológico e incluso político y diríase que también hasta en lo social, como en la migración.
Ello define los términos de la relación bilateral. Esos términos son los que existen, históricamente, entre una metrópoli y sus colonias o territorios sometidos para fines de saqueo patrimonial y mercado. Las modalidades y carecterísticas de esa relación bilateral de sometimiento describen precisamente un neocolonialismo de aparente benignidad que disfraza la brutal corrosividad de ésta en el tejido societal.
II
Pero el imperialismo también sufre metamorfosis estratégicas y tácticas, en razón de sus propias fuerzas internas y externas y sus relaciones entre éstas, lo que resulta en crisis cíclicas de terribles consecuencias. La crisis actual es, por sus efectos y causales, expresión de tal metamorfosis. Hoy, en contraste con el ayer, el imperialismo se repliega --recoge sus canicas, dicho en lenguaje coloquial-- y cambia de curso. Más al cambiar de curso no modifica la razón de ser y naturaleza del imperialismo ni mucho menos su destino, que es el de dominación. Modificar curso tiene un fin central: aprovechar mejor los vientos a babor o a estribor.
Barloventear, pues, cuando no se puede sotaventear --con el viento por la popa-- y ello es indispensable para continuar navegando hacia adelante, hacia el destino prefijado en la carta naútica histórica. Eso es precisamente lo que ocurre en EU, más allá de la metáfora de navegar a vela. El capitán Barack Obama ha resuelto que su navío --enorme, pesado, con mucho lastre en la sentina y haciendo agua-- tome otro curso.
Tomar otro curso y, a la vez, achicar, aligerando así lastre de agua y estiba. Empero, no todos --en México-- se han percatado de ello. Aquí se insiste en abrir más vías de agua y aumentar el lastre y la carga.
III
Aquí hay resistencia entre los personeros del poder político del Estado mexicano a arriar velas en medio de la tormenta y fijar la pala del timón de tal guisa que sitúe al navío de proa al viento, más seguro. Tal es el móvil de la visita, ahora, de la señora Clinton y después, en abril, del mismísimo don Barack: decirle a Felipe Calderón que el nuevo curso no es ya el del neoliberalismo ni la globalización, sino lo opuesto.
Sí, lo opuesto: liberalismo social y y el antónimo de la globalización, lo local y nacional. Ello exige devolverle al Estado su papel histórico central, el de rectoría económica mediante más regulación e intervención. Traer de vuelta al Estado, socializar las relaciones de producción y las fuerzas productivas --trabajo y medios para producir plusvalía-- y fortalecer el mercado interno. Domar al capital, restarle salvajismo a éste. Antojaríase obvio, caro leyente, que las resistencias del espurio capitán del navío mexicano --el señor Calderón, quien se siente más general que almirante-- serían patrióticas. Más no es así. Son de ineptitud y corrupción. ¿Por qué le corren la cortesía a don Felipe de recordarle que el imperialismo cambió de curso? Motivos estratégicos: la propia seguridad del Imperio; un Estado fallido, subordinado y vecino, es gran peligro para aquél. En Washington se temen estallidos revolucionarios en México. Un escenario prospectivo posible, de boga en la Casa Blanca, establece que un estallido reivindicatorio en México se está gestando; habría que terminar ésta. ffponte@gmail.com
Glosario: Barloventear: ir a barlovento. Fuerzas productivas: fuerza humana de trabajo y los medios de producción. Relaciones de producción: forma social y económica con que aparecen las fuerzas productivas. Sotaventear:ir a sotavento.
sábado, 28 de marzo de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
el DEMÓCRATA Asimetrías
el DEMÓCRATA Asimetrías Slimiana: Nacionalismo Económico
Fausto Fernández Ponte
"Exhorto a mis conciudadanos a consumir productos estadunidenses". Barack Obama.
I
¿Por qué Carlos Slim, el hombre de mayor fortuna personal en el mundo, cuestiona al personero emblemático del poder político del Estado mexicano? Dicho de otro jaez, ¿por qué el señor Slim pone en duda la aptitud y eficacia de la actuación de Felipe Calderón? Don Carlos denuncia y, a la vez, propone. Si se leen detenidamente sus discursos desde fines de 2008 al lunes pasado (9/II/2009) en el Congreso de la Unión acerca de qué hacer para que la economía crezca, denuncia realidades e ineptitudes y sugiere soluciones. De hecho, con sus denuncias acerca de lo que está ocurriendo propone específicamente que el poder político del Estado mexicano --las ramas ejecutiva y legislativa-- diseñen y apliquen políticas que privilegien un nacionalismo económico en el consumo. Nótese que eso es, precisamente, lo que el Presidente Obama ha propuesto y se apresta a instrumentar: los estadunidenses deberán consumir bienes y servicios propios, no importados, como una de las tácticas para enfrentar la recesión. Esa propuesta bien pudiere ser blasfemia --y, ergo, anatema--- para la tecnocracia dogmática atrincherada a piedra y lodo y más neoliberal y globalifíca que los propios progenitores del neoliberalismo y la globalización en Washington. Los operadores del neoliberalismo globalifílico en México sustentan la filosofía de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo de que mientras más bienes y servicios importados existan en México, la población tendrá la sensación de mayor bienestar y más satisfactores.
II
Pero la tesis es sofista y, por tanto, falaz. El señor Salinas solía decir que mientras mas satisfactores importados --sobre todo innecesarios-- hubiese en México, los mexicanos tendrían más opciones de consumo y hacerlos sentir en el Primer Mundo. A esa tesis, abanderada también por Vicente Fox y, sin duda, por el señor Calderón, se le supone impecable e irrefutable por aquellos personeros del poder político del Estado de vena afín. Suponen también que que es compartida por todos, ciudadanía y empresariado. Yerro craso. Bajo esa premisa los personeros del poder político del Estado y adherentes en la sociedad no se explican por qué el señor Slim denuncia lo denunciado y propone esa guisa de nacionalismo económico en el consumo. Propone volver a lo básico. La respuesta a ese por qué es variopinta, con fundamentación en la vivencia personal y experiencia como empresario del señor Slim: sus negocios sufren los efectos de lo que para él es resultado de inepcia de los personeros del poder político del Estado. A partir de sus propias vivencias y experiencias, el señor Slim ha estado planteando privadamente --al propio don Felipe y sus secretarios de despacho-- y públicamente (en foros de pares e impares) lo que dijo en el Congreso de la Unión. Le han ignorado. Desoido. En los primeros días de diciembre, en el despegue de la temporada de compras navideñas, don Carlos dijo que las tasas de interés que los bancos cobran por consumo vía tarjetas de crédito "son impagables": 14 veces más altas que el interés interbancario.
III
Ello, predeciblemente, irritó a los operadores de los grandes bancos --en su mayoría españoles, estadunidenses, ingleses y canadienses-- y a las casas bancarias menores que abarcan desde una televisora, la Azteca, hasta Wal-Mart y otros consorcios comerciales. Nótese que el empresario Slim hablaba no sólo como proveedor comercial de bienes y servicios de primer piso, sino también como vendedor de dinero --abastecedor de crédito al consumo por sus empresas financieras y bursátiles-- y como banquero. Las interrogantes que se formulan no pocos en los círculos del poder político del Estado y en los cenáculos del poder del dinero (y en los de la academia) no tienen nada que ver si don Carlos tiene razón o no. Para aquellos, éste empresario no tiene razón. Y le responden con descalificaciones y evaden la miga de las denuncias; se cierran a sus propuestas. Para los personeros del poder del dinero --el poder real, el que instaló al señor Calderón como inquilino de Los Pinos--, al señor Slim sí le asiste la razón. Sus denuncias y propuestas refuerzan la percepción de los empresarios acerca de la ineptitud gubernamental para lidiar con la crisis, cuya sola mención mueve a los personeros del poder político a lanzar acusaciones de "catastrofistas". ¿Qué fue lo qué denunció el señor Slim? Denunció que hay desempleo, cierre de empresas, inflación y escasez de dinero y crédito. "No quiero ser catastrofista", advirtió, "pero todavía viene lo peor". Y ese empeoramiento se deberá a la inacción gubernamental.
ffponte@gmail.com
Glosario: Globalifílico: partidario de la globalización, calificativo acuñado por Ernesto Zedillo para refeirirse a los promotores de la globalización; a los opuestos a ésta los llamó globalifóbicos. Inepcia: ineptitud. Neoliberealismo: teoría política que tiende a reducir al mínimo las potestades del Estado en la rectoría, planificación y regulación de la economía. Sofista: que se vale de sofismas. Razón o argumento apareente con el que se le quiere defender o persuadir lo que es falso.
Fausto Fernández Ponte
"Exhorto a mis conciudadanos a consumir productos estadunidenses". Barack Obama.
I
¿Por qué Carlos Slim, el hombre de mayor fortuna personal en el mundo, cuestiona al personero emblemático del poder político del Estado mexicano? Dicho de otro jaez, ¿por qué el señor Slim pone en duda la aptitud y eficacia de la actuación de Felipe Calderón? Don Carlos denuncia y, a la vez, propone. Si se leen detenidamente sus discursos desde fines de 2008 al lunes pasado (9/II/2009) en el Congreso de la Unión acerca de qué hacer para que la economía crezca, denuncia realidades e ineptitudes y sugiere soluciones. De hecho, con sus denuncias acerca de lo que está ocurriendo propone específicamente que el poder político del Estado mexicano --las ramas ejecutiva y legislativa-- diseñen y apliquen políticas que privilegien un nacionalismo económico en el consumo. Nótese que eso es, precisamente, lo que el Presidente Obama ha propuesto y se apresta a instrumentar: los estadunidenses deberán consumir bienes y servicios propios, no importados, como una de las tácticas para enfrentar la recesión. Esa propuesta bien pudiere ser blasfemia --y, ergo, anatema--- para la tecnocracia dogmática atrincherada a piedra y lodo y más neoliberal y globalifíca que los propios progenitores del neoliberalismo y la globalización en Washington. Los operadores del neoliberalismo globalifílico en México sustentan la filosofía de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo de que mientras más bienes y servicios importados existan en México, la población tendrá la sensación de mayor bienestar y más satisfactores.
II
Pero la tesis es sofista y, por tanto, falaz. El señor Salinas solía decir que mientras mas satisfactores importados --sobre todo innecesarios-- hubiese en México, los mexicanos tendrían más opciones de consumo y hacerlos sentir en el Primer Mundo. A esa tesis, abanderada también por Vicente Fox y, sin duda, por el señor Calderón, se le supone impecable e irrefutable por aquellos personeros del poder político del Estado de vena afín. Suponen también que que es compartida por todos, ciudadanía y empresariado. Yerro craso. Bajo esa premisa los personeros del poder político del Estado y adherentes en la sociedad no se explican por qué el señor Slim denuncia lo denunciado y propone esa guisa de nacionalismo económico en el consumo. Propone volver a lo básico. La respuesta a ese por qué es variopinta, con fundamentación en la vivencia personal y experiencia como empresario del señor Slim: sus negocios sufren los efectos de lo que para él es resultado de inepcia de los personeros del poder político del Estado. A partir de sus propias vivencias y experiencias, el señor Slim ha estado planteando privadamente --al propio don Felipe y sus secretarios de despacho-- y públicamente (en foros de pares e impares) lo que dijo en el Congreso de la Unión. Le han ignorado. Desoido. En los primeros días de diciembre, en el despegue de la temporada de compras navideñas, don Carlos dijo que las tasas de interés que los bancos cobran por consumo vía tarjetas de crédito "son impagables": 14 veces más altas que el interés interbancario.
III
Ello, predeciblemente, irritó a los operadores de los grandes bancos --en su mayoría españoles, estadunidenses, ingleses y canadienses-- y a las casas bancarias menores que abarcan desde una televisora, la Azteca, hasta Wal-Mart y otros consorcios comerciales. Nótese que el empresario Slim hablaba no sólo como proveedor comercial de bienes y servicios de primer piso, sino también como vendedor de dinero --abastecedor de crédito al consumo por sus empresas financieras y bursátiles-- y como banquero. Las interrogantes que se formulan no pocos en los círculos del poder político del Estado y en los cenáculos del poder del dinero (y en los de la academia) no tienen nada que ver si don Carlos tiene razón o no. Para aquellos, éste empresario no tiene razón. Y le responden con descalificaciones y evaden la miga de las denuncias; se cierran a sus propuestas. Para los personeros del poder del dinero --el poder real, el que instaló al señor Calderón como inquilino de Los Pinos--, al señor Slim sí le asiste la razón. Sus denuncias y propuestas refuerzan la percepción de los empresarios acerca de la ineptitud gubernamental para lidiar con la crisis, cuya sola mención mueve a los personeros del poder político a lanzar acusaciones de "catastrofistas". ¿Qué fue lo qué denunció el señor Slim? Denunció que hay desempleo, cierre de empresas, inflación y escasez de dinero y crédito. "No quiero ser catastrofista", advirtió, "pero todavía viene lo peor". Y ese empeoramiento se deberá a la inacción gubernamental.
ffponte@gmail.com
Glosario: Globalifílico: partidario de la globalización, calificativo acuñado por Ernesto Zedillo para refeirirse a los promotores de la globalización; a los opuestos a ésta los llamó globalifóbicos. Inepcia: ineptitud. Neoliberealismo: teoría política que tiende a reducir al mínimo las potestades del Estado en la rectoría, planificación y regulación de la economía. Sofista: que se vale de sofismas. Razón o argumento apareente con el que se le quiere defender o persuadir lo que es falso.
lunes, 9 de febrero de 2009
el efecto evo
Asimetrías
El "Efecto Evo"
el Demócrata. Fausto Fernández Ponte "Un cambio, si no es revolucionario no es cambio real; lo demás es demagogia". Genaro Vázquez Rojas.
I
Evo Morales fue elegido Presidente de Bolivia con un mandato: recoger la bandera de las masas populares de su país, de aborígenes principalmente, y concretar un antiguo, histórico y estratégico anhelo reivindicador de éstas: refundar el Estado boliviano.
Y refundado ha sido. Refundado con consecuencias insoslayables --algunas de ellas predecibles y, ergo, esperadas-- en lo económico, lo político, lo social y lo cultural en el ámbito boliviano propiamente, pero con repercusiones en los confines de Nuestra América y del mundo. Hágase la salvedad que por Nuestra América alúdese aquí a los Estados actuales de la porción continental e insular de población indígena y sometida y saqueada desde el siglo XV por las potencias europeas de entonces --España e Inglaterra sobre todo-- y el Vaticano.
Las repercusiones son trascendentes en un círculo concéntrico de efectos estructurales y superestructurales e impactos inmediatos y mediatos --al sur y al norte de Nuestra América-- e identificados desde las perspectivas de la geopolítica. Nótese que la refundación del Estado boliviano no es la secuela de un capricho filosófico, ideológico y político bolivariano y, en esa vena, guevarista --la del Che--, sino que también es secuencialmente dialéctica y responde, por ello, a imperativos telúricos.
Cierto. Imperativos profundos, ancestrales, abisales y, por lo mismo, insondables del alma boliviana, entendida ésta como en su exégesis científica, la de la psique colectiva. Es un pueblo que se reconoce a sí mismo como elemento constitutivo vero del nuevo Estado.
II
Al mismo tiempo, ese pueblo se reconoce a sí mismo como creador de un poder político --elemento constitutivo también del Estado-- que sirva a los verdaderos intereses sociales y populares. El propio Evo es legatario histórico de los afanes de su pueblo. Más allá de la concepción, diseño y fundacionalidad del Estado como expresión organizada de una comunidad --un pueblo-- adviértense otras connotaciones. El Estado histórico, burgués o proletario, se define hoy en Bolivia bajo una guisa de indudable factura revolucionaria.
Así es. En vez de un Estado convencional, dominado por una clase o estrato social o incluso por un grupo faccioso --el hampa del poder político-- como es el caso en México, el pueblo boliviano mandante refunda su expresión mandataria con arreglo a premisas innovadoras: Una, crea un Estado de participación de las masas, que representa a la gama variopinta de clases y estratos sociales con una conformación societal popular preponderante indígena.
No es el caso en ningún otro Estado americano, exceptuando al cubano y, al venezolano.
Y, otra, la social, siendo la participación popular la que determina la naturaleza y el alcance mismo del poder político del nuevo Estado boliviano, al someterlo estratégicamente en torno a la base de una forma de organización económica colectiva. Esas premisas tienen un telón de fondo acusadamente revolucionario: son las condiciones prevalecientes las que determinan el curso táctico a emprender para la toma del poder. Esas condiciones, en el caso de Bolivia, se emblematizan en la regla prevaleciente, la electoral.
III
Visto al través de los prismas de las teorías de la toma revolucionaria del poder político, lo ocurrido en Bolivia se desprende de la vía armada, aunque la experiencia guevarista en los sesenta tiene, sin duda, valor didáctico. No era la vía en bolivia hoy. La experiencia boliviana de hoy --la toma revolucionaria del poder por la vía electoral, distinta axiológicamente de la armada-- es pedagógica y esos efectos advertiríanse emulativamente en México. Refundar un Estado mexicano social es posible.
Refundar un Estado mediante la movilización civil pacífica, que tal fue el método del pueblo boliviano, apoyándose, sin duda, en las luchas armadas históricas habidas, documentadamente, en Bolivia. Algunas de esas luchas fueron conducidas por mestizos y criollos. El "efecto Evo" ha trascendido las fronteras andinas y amazónicas de Bolivia y accedido al vecindario geográfico, demográfico, sociocultural y étnico, económico y político y ha accedidio, en derrama y desparrame, más allá. Un Estado revolucionario --por social-- en el centro geográfico mismo de la masa terránea confirmaría la cosmovisión guevarista, aunque con métodos diferentes inspirados, sugeridos y afinados por las condiciones prevalecientes hoy es un detonante de reacciones. Reacciones de toda laya, por supuesto. A Esta--"contagio", lo llamó Washington--, como le temió Madrid en el siglo XIX al independizarse las antiguas colonias americanas, desde México hasta Argentina. En México, ese temor desvela al poder político hamponil.
ffponte@gmail.com Glosario: Axiológico. Relativo o perteneciente a la xiología, la teoría de los valores. Abisal: Abismal. Estructurales: En sociología por estructura se entienede el conjunto de relaciones internas y estables que articulan a los diferentes elementos de una totalidad concreta. La estructura es tal en cuento a sus partes se corresponden entre sí. Exégesis: Interpretación. Superestructurales: En sociología, la estructura es el conjunto de instituciones cuya función es la de cohesionar a la sociedad en torno a la base económica, y la de asegurar la reproducción de esta última. Comprende la suma de concepciones, modos de pensar, actitudes, sentimientos e ideologías que corresponden a dichas instituciones.dos Unidos, la independencia del pueblo boliviano lograda con arreglo a imperativos de las reglas de juego impuestas por el propio Imperio para dominación y sometimiento y saqueo de Bolivia no le viene bien. Le teme. Y el temor es, precisamente, el de la emulación
El "Efecto Evo"
el Demócrata. Fausto Fernández Ponte "Un cambio, si no es revolucionario no es cambio real; lo demás es demagogia". Genaro Vázquez Rojas.
I
Evo Morales fue elegido Presidente de Bolivia con un mandato: recoger la bandera de las masas populares de su país, de aborígenes principalmente, y concretar un antiguo, histórico y estratégico anhelo reivindicador de éstas: refundar el Estado boliviano.
Y refundado ha sido. Refundado con consecuencias insoslayables --algunas de ellas predecibles y, ergo, esperadas-- en lo económico, lo político, lo social y lo cultural en el ámbito boliviano propiamente, pero con repercusiones en los confines de Nuestra América y del mundo. Hágase la salvedad que por Nuestra América alúdese aquí a los Estados actuales de la porción continental e insular de población indígena y sometida y saqueada desde el siglo XV por las potencias europeas de entonces --España e Inglaterra sobre todo-- y el Vaticano.
Las repercusiones son trascendentes en un círculo concéntrico de efectos estructurales y superestructurales e impactos inmediatos y mediatos --al sur y al norte de Nuestra América-- e identificados desde las perspectivas de la geopolítica. Nótese que la refundación del Estado boliviano no es la secuela de un capricho filosófico, ideológico y político bolivariano y, en esa vena, guevarista --la del Che--, sino que también es secuencialmente dialéctica y responde, por ello, a imperativos telúricos.
Cierto. Imperativos profundos, ancestrales, abisales y, por lo mismo, insondables del alma boliviana, entendida ésta como en su exégesis científica, la de la psique colectiva. Es un pueblo que se reconoce a sí mismo como elemento constitutivo vero del nuevo Estado.
II
Al mismo tiempo, ese pueblo se reconoce a sí mismo como creador de un poder político --elemento constitutivo también del Estado-- que sirva a los verdaderos intereses sociales y populares. El propio Evo es legatario histórico de los afanes de su pueblo. Más allá de la concepción, diseño y fundacionalidad del Estado como expresión organizada de una comunidad --un pueblo-- adviértense otras connotaciones. El Estado histórico, burgués o proletario, se define hoy en Bolivia bajo una guisa de indudable factura revolucionaria.
Así es. En vez de un Estado convencional, dominado por una clase o estrato social o incluso por un grupo faccioso --el hampa del poder político-- como es el caso en México, el pueblo boliviano mandante refunda su expresión mandataria con arreglo a premisas innovadoras: Una, crea un Estado de participación de las masas, que representa a la gama variopinta de clases y estratos sociales con una conformación societal popular preponderante indígena.
No es el caso en ningún otro Estado americano, exceptuando al cubano y, al venezolano.
Y, otra, la social, siendo la participación popular la que determina la naturaleza y el alcance mismo del poder político del nuevo Estado boliviano, al someterlo estratégicamente en torno a la base de una forma de organización económica colectiva. Esas premisas tienen un telón de fondo acusadamente revolucionario: son las condiciones prevalecientes las que determinan el curso táctico a emprender para la toma del poder. Esas condiciones, en el caso de Bolivia, se emblematizan en la regla prevaleciente, la electoral.
III
Visto al través de los prismas de las teorías de la toma revolucionaria del poder político, lo ocurrido en Bolivia se desprende de la vía armada, aunque la experiencia guevarista en los sesenta tiene, sin duda, valor didáctico. No era la vía en bolivia hoy. La experiencia boliviana de hoy --la toma revolucionaria del poder por la vía electoral, distinta axiológicamente de la armada-- es pedagógica y esos efectos advertiríanse emulativamente en México. Refundar un Estado mexicano social es posible.
Refundar un Estado mediante la movilización civil pacífica, que tal fue el método del pueblo boliviano, apoyándose, sin duda, en las luchas armadas históricas habidas, documentadamente, en Bolivia. Algunas de esas luchas fueron conducidas por mestizos y criollos. El "efecto Evo" ha trascendido las fronteras andinas y amazónicas de Bolivia y accedido al vecindario geográfico, demográfico, sociocultural y étnico, económico y político y ha accedidio, en derrama y desparrame, más allá. Un Estado revolucionario --por social-- en el centro geográfico mismo de la masa terránea confirmaría la cosmovisión guevarista, aunque con métodos diferentes inspirados, sugeridos y afinados por las condiciones prevalecientes hoy es un detonante de reacciones. Reacciones de toda laya, por supuesto. A Esta--"contagio", lo llamó Washington--, como le temió Madrid en el siglo XIX al independizarse las antiguas colonias americanas, desde México hasta Argentina. En México, ese temor desvela al poder político hamponil.
ffponte@gmail.com Glosario: Axiológico. Relativo o perteneciente a la xiología, la teoría de los valores. Abisal: Abismal. Estructurales: En sociología por estructura se entienede el conjunto de relaciones internas y estables que articulan a los diferentes elementos de una totalidad concreta. La estructura es tal en cuento a sus partes se corresponden entre sí. Exégesis: Interpretación. Superestructurales: En sociología, la estructura es el conjunto de instituciones cuya función es la de cohesionar a la sociedad en torno a la base económica, y la de asegurar la reproducción de esta última. Comprende la suma de concepciones, modos de pensar, actitudes, sentimientos e ideologías que corresponden a dichas instituciones.dos Unidos, la independencia del pueblo boliviano lograda con arreglo a imperativos de las reglas de juego impuestas por el propio Imperio para dominación y sometimiento y saqueo de Bolivia no le viene bien. Le teme. Y el temor es, precisamente, el de la emulación
domingo, 8 de febrero de 2009
el efecto AMLO
Asimetrías
El Efecto AMLO El Demócrata. Fausto Fernández Ponte "Andrés Manuel López obrador no está muerto todavía". The New York Times (4/II/09)
I
Que un grueso denso de la sociedad mexicana y, por ende, el electorado actúan políticamente con arreglo a una cosmovisión conservadora del statu quo, opuesta a cambios de fondo, lo muestran los desenlaces comiciales recientes. Subráyese antes de proseguir que por grueso denso entenderíase no sólo en lo demográfico y territorial, sino también espeso, craso, pesado, casi impermeable a proposiciones audaces, innovadoras y vanguardistas en lo social.
Empero, otro grueso también importante del pueblo y los electores preconiza cambios de fondo, de modo que exhibe una proclividad opuesta al conservadurismo; es decir, se inclina por una modalidad de liberalismo. Señálese a título de salvedad que esa modalidad de liberalismo no es de manera alguna reivindicadora --en un sentido revolucionario--, sino sólo reformista, emblematizada en el pendón que ondea Andrés Manuel López Obrador. Un tercer grueso, sin duda importante, de la sociedad y, ergo, del electorado, preconiza soluciones más allá del cambio de forma o cosmético o reformista, más no de fondo, del modelo económico y político prevaleciente. Esas tres vertientes --tres polos-- tienen insoslayablemente raigones históricos antipodales, aunque las modalidades de una de ellas, la de actuación y vena conservadora, se traslapan y entreveran entre sí.
II
Tal es el caso de las modalidades que se representan y manifiestan en los partidos políticos Revolucionario Institucional y Acción Nacional y formaciones partidistas orbitales de menor alcance o reducido campo. Concurre a esa identificación política (y a veces ideológica) entre PRI y PAN un tercer postor: el de ciertos grupos de poder del Partido de la Revolución Democrática insertos en éste bajo guisa pseudorreivindicadora. Ello contribuye i nducir albedrío y volición electoral de ese polo filosófico, ideológico y político, cultural incluso, e indudablemente de vena consevadora del statu quo. Esa cosmovisión preside la vida nacional.
Si se utiliza la taxonomía política convencional, a ese polo de enorme densidad demográfica, societal incluso y territorial se le considera de "derechas", opuesto a uno centrista y otro de "izquierdas". Cabría precisar que a la luz de las ciencias políticas y sociales en realidad en México son identificadas varias "derechas", las de "centro" y las "izquierdas", según paradigmas arbitrarios y no muy confiables .
Así, la gama variopinta de las derechas suele cohesionarse en torno a la base económica prevaleciente, la neoliberal, del salvaje subcapitalismo mexicano, y de su comprensión del papel del poder político del Estado. Por ello, los candidatos del PAN y PRI a curules en la Cámara de Diputados federal son indistinguibles unos de los otros. Todos ofrecen más de lo mismo; es decir, le proponen al electorado continuidad del voraz modelo económico.
III
Para obtener el voto de la ciudadanía, esos candidatos del PRiAN se apoyan en andamiajes logísticos, los de los medios de control social, sobre todo el de los de la difusión de masas, y muchísimo dinero. No en vano. Los dueños de los medios de difusión son adalides del conservadurismo del statu quo que les permite ser duopolio e influir en el diseño y aplicación de las políticas del Estado en materia difusora. ¿Y las izquierdas? Ese polo filosófico, ideológico y político no tiene candidatos representativos, sino identificados con el centrismo reformista, no revolucionario, que abandera don Andrés Manuel o el PRD. Más ese centrismo reformista (pero tampoco contrarrevolucionario) es percibido como expresión de las izquierdas ya que el poder político del Estado, bajo control plutocrático de las derechas, así lo ha pintado. Y pintado de izquierda está, bajo sospecha de izquierdosidad delirante y revolucionaria, esa resistencia civil pacífica que suma a millones que no lo consideran peligro --ni lo es-- a la cosmovisión del polo conservador.
Las elecciones confirmarían, según sondeos fiables, el proyecto de nación --más de lo mismo-- del PRIAN, pero ello agudizaría la crisis existencial y funcional en las izquierdas mexicanas. ¿Y el centrismo? Pregunta pertinente. Muchos ciudadanos votarán por los candidatos con aval amlista, persuadidos de que son de izquierdas y opuestos al consevadurismo del statu quo. Más no es ese polo centrista el peligro real, sino el del PRIAN.
ffponte@gmail.com
Glosario: Amlista: derivado de AMLO, iniciales del nombre Andrés Manuel López Obrador. Cosmovisión: manera de ver e interpretar al mundo. Medios de control social: mecanismos de los grupos en el poder político para mantener su dominación. Son más amplios que el Estado y se constituyen por las instituciones, organizaciones y partidos políticos; policía, ejército, Etc.; aparatos oficiales de tramitación, investigación y decisión; de difusión y propganda (televisión, radio, periódicos, Internet, cine, Etc.). Plutocrático: de plutocracia, gobierno de los ricos. Statu quo: estado de cosas, situación actual.
El Efecto AMLO El Demócrata. Fausto Fernández Ponte "Andrés Manuel López obrador no está muerto todavía". The New York Times (4/II/09)
I
Que un grueso denso de la sociedad mexicana y, por ende, el electorado actúan políticamente con arreglo a una cosmovisión conservadora del statu quo, opuesta a cambios de fondo, lo muestran los desenlaces comiciales recientes. Subráyese antes de proseguir que por grueso denso entenderíase no sólo en lo demográfico y territorial, sino también espeso, craso, pesado, casi impermeable a proposiciones audaces, innovadoras y vanguardistas en lo social.
Empero, otro grueso también importante del pueblo y los electores preconiza cambios de fondo, de modo que exhibe una proclividad opuesta al conservadurismo; es decir, se inclina por una modalidad de liberalismo. Señálese a título de salvedad que esa modalidad de liberalismo no es de manera alguna reivindicadora --en un sentido revolucionario--, sino sólo reformista, emblematizada en el pendón que ondea Andrés Manuel López Obrador. Un tercer grueso, sin duda importante, de la sociedad y, ergo, del electorado, preconiza soluciones más allá del cambio de forma o cosmético o reformista, más no de fondo, del modelo económico y político prevaleciente. Esas tres vertientes --tres polos-- tienen insoslayablemente raigones históricos antipodales, aunque las modalidades de una de ellas, la de actuación y vena conservadora, se traslapan y entreveran entre sí.
II
Tal es el caso de las modalidades que se representan y manifiestan en los partidos políticos Revolucionario Institucional y Acción Nacional y formaciones partidistas orbitales de menor alcance o reducido campo. Concurre a esa identificación política (y a veces ideológica) entre PRI y PAN un tercer postor: el de ciertos grupos de poder del Partido de la Revolución Democrática insertos en éste bajo guisa pseudorreivindicadora. Ello contribuye i nducir albedrío y volición electoral de ese polo filosófico, ideológico y político, cultural incluso, e indudablemente de vena consevadora del statu quo. Esa cosmovisión preside la vida nacional.
Si se utiliza la taxonomía política convencional, a ese polo de enorme densidad demográfica, societal incluso y territorial se le considera de "derechas", opuesto a uno centrista y otro de "izquierdas". Cabría precisar que a la luz de las ciencias políticas y sociales en realidad en México son identificadas varias "derechas", las de "centro" y las "izquierdas", según paradigmas arbitrarios y no muy confiables .
Así, la gama variopinta de las derechas suele cohesionarse en torno a la base económica prevaleciente, la neoliberal, del salvaje subcapitalismo mexicano, y de su comprensión del papel del poder político del Estado. Por ello, los candidatos del PAN y PRI a curules en la Cámara de Diputados federal son indistinguibles unos de los otros. Todos ofrecen más de lo mismo; es decir, le proponen al electorado continuidad del voraz modelo económico.
III
Para obtener el voto de la ciudadanía, esos candidatos del PRiAN se apoyan en andamiajes logísticos, los de los medios de control social, sobre todo el de los de la difusión de masas, y muchísimo dinero. No en vano. Los dueños de los medios de difusión son adalides del conservadurismo del statu quo que les permite ser duopolio e influir en el diseño y aplicación de las políticas del Estado en materia difusora. ¿Y las izquierdas? Ese polo filosófico, ideológico y político no tiene candidatos representativos, sino identificados con el centrismo reformista, no revolucionario, que abandera don Andrés Manuel o el PRD. Más ese centrismo reformista (pero tampoco contrarrevolucionario) es percibido como expresión de las izquierdas ya que el poder político del Estado, bajo control plutocrático de las derechas, así lo ha pintado. Y pintado de izquierda está, bajo sospecha de izquierdosidad delirante y revolucionaria, esa resistencia civil pacífica que suma a millones que no lo consideran peligro --ni lo es-- a la cosmovisión del polo conservador.
Las elecciones confirmarían, según sondeos fiables, el proyecto de nación --más de lo mismo-- del PRIAN, pero ello agudizaría la crisis existencial y funcional en las izquierdas mexicanas. ¿Y el centrismo? Pregunta pertinente. Muchos ciudadanos votarán por los candidatos con aval amlista, persuadidos de que son de izquierdas y opuestos al consevadurismo del statu quo. Más no es ese polo centrista el peligro real, sino el del PRIAN.
ffponte@gmail.com
Glosario: Amlista: derivado de AMLO, iniciales del nombre Andrés Manuel López Obrador. Cosmovisión: manera de ver e interpretar al mundo. Medios de control social: mecanismos de los grupos en el poder político para mantener su dominación. Son más amplios que el Estado y se constituyen por las instituciones, organizaciones y partidos políticos; policía, ejército, Etc.; aparatos oficiales de tramitación, investigación y decisión; de difusión y propganda (televisión, radio, periódicos, Internet, cine, Etc.). Plutocrático: de plutocracia, gobierno de los ricos. Statu quo: estado de cosas, situación actual.
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