el DEMÓCRATA. Asimetrías
¿Cerca del Punto de Quiebre?
Fausto Fernández Ponte
I
El movimiento organizado de resistencia civil pacífica y de defensa de la soberanía y el patrimonio nacionales y la economía popular –que abandera Andrés Manuel López Obrador— exhibe a nuestro ver indicios de una metamorfosis cualitativa que, a su vez, enuncia su acceso a una nueva fase en su naturaleza reivindicatoria. Por metamorfosis cualitativa entenderíase, para los efectos de éste aserto, que el movimiento evoluciona en cuanto a su fondo filosófico, ideológico y político, creando incluso condiciones para dar un salto cuantitativo posterior al cualitativo de carácter estratégico. Tomó ya el atajo de la pasividad --resistir, sólo resistir-- a lo activo.
Es obvio que algo está sucediendo en el movimiento, desde las bases de la pirámide hasta el ápice mismo de ésta. Parece advertirse la presencia ocurrente de un punto de giro –o de quiebre, como diríase en México— y que señala con mojoneras estratégicas el fin de la fase reformista y el inicio de la fase previa de evolución acelerada; es decir, prerrevolucionaria.
Ese tránsito de una fase reformista --reformar instituciones-- a la prerrevolucionaria es consecuencia de la misma dialéctica de las condiciones económicas, políticas y sociales prevalecientes, lo que ha devenido en un despertar de la conciencia colectiva en los estratos societales más golpeados por esas condiciones. Esos estratos ya no exigen reformas paliativas y atenuantes, sino algo más definitivo y de fondo: crear un nuevo Estado --la Nueva República que propone el señor López Obrador-- , con una correlación de fuerzas equilibrada entre los elementos constitutivos del propio Estado: el pueblo, el poder político, el territorio y la soberanía.
II
Indicios nítidamente claros de ese tránsito de una fase a otra en ell movimiento organizado de resistencia civil pacífica a activismo muéstranse al discernimiento crítico no sólo de los observadores imparciales aquí y acullá, sino también al de los adversarios y detractores de toda lucha reivindicatoria, en particular la gran oligarquía, dueña del poder político del Estado. Por gran oligarquía identificaríanse aquí los ricos y los muy ricos --22 mexicanos figuran en el listado de hombres y mujeres con las mayores fortunas en el mundo que publica anualmente la a revista Forbes.
Esos 22 multimillonarios mexicanos amasaron sus tesauros a resultas de las políticas plutocráticas del gobierno que presidió Carlos Salinas. Esa gran oligarquía --conformada por unos 39 clanes familiares (nucleares y extendidos), amigos y socios-- se sirve a sí misma de tal guisa que actúa ora subrogadamente, ora en directo, en representación de los intereses de los grandes consorcios trasnacionales de Estados Unidos, España, Canadá y otros países, sobre todo europeos.
La gran oligarquía es financiera, bursátil, bancaria, mediática, industrial y comercial, con vínculos intrínsecos determinados por la especulación económica y política organizada. No son pocos los grandes oligarcas dedicados a la vez a sus negocios, casi siempre monopólicos, y a la política, incluso como personeros del poder político del Estado. Empero, la gran oligarquía privilegia el empleo de subrogados --operadores-- que se desempeñan como personeros del poder político del Estado. Ello explica la orfientación plutocrática de dicho poder político, representado en los andamiajes institucionales, los formales, del Estado en sus tres niveles constitucionales e incluso metaconstitucionales.
III
Ello le da al Estado mexicano una naturaleza francamente antisocial, definida ésta por su actuación a favor de los interseses de los ricos y opuesto, en los hechos, a los intereses de las mayorías, las del pueblo raso. Caso en punto, asaz elocuente por cierto, es el de las medidas dispuestas por el poder político --el gobierno-- del Estado ante la crisis.
Y esa realidad antisocial --antipueblo-- del poder político del Estado estruja a esos millones de organizados en el movimiento de resistencia civil pacífica, quienes exigen a sus abanderados, como el señor López Obrador, tácticas orientadas a atender, enfrentar y superar de una vez por todas las causales de situaci'ón tan apremiante. El agua ya les llegó al cuello. Y, por ello, con el agua a ese nivel, el riesgo de perecer ahogados ha dejado de ser retórico y latente, habiéndose mutado ya en peligro inminente y ominosamente real.
Por ello, el señor López Obrador habla ya de acciones cuyo objetivo es el de fundar una nueva república, eufemismo equivalente a refundar un nuevo Estado, que sería social, opuesto al antisocial actual.
Ha hablado desde hace varios días de un nuevo pensamiento moral y ético en el ejercicio del poder político del Estado. En la concentración masiva del domingo pasado --el 22 del corriente mes--, don Andrés Manuel aludió al tema con mayor amplitud al anunciar la creación de las herramientas políticas, de participación ciudadana, y llegar a la meta en 2012. Pero fue Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas y senador --por segunda ocasión-- y jefe de la bancada del Partido del Trabajo, formación-negocio, insuflado por el apoyo lópezobradorista, quien habló de acciones concretas diseñadas y realizables para presionar a la gran oligarquía y socios trasnacionales: huelga de pagos de deudas personales a la banca. Una huelga así podría convertirse en un agente de catálisis rápida en el clima prerrevolucionario que ya existe, causado por la condición fallida del Estado mexicano y resultante de las conductas antisociales --por favorecer a la gran oligarquíua-- del poder político de aquél. Confirmaríase que el país está en las inmediaciones del punto de quiebre.
ffponte@gmail.com
Glosario: Catálisis: proceso por el cuasl una sustancia actúa sobre otra para modeificarla.
El Mensaje de Hillary
I
La visita de la secretaria de Estado en el gobierno de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, acentúa la importancia que Washington le reconoce a la relación bilateral con México.
De ello no habría duda.
En vena similar, esa visita subraya la complejidad misma de la relación bilateral, pues ésta es, en lo formal, entre dos Estados autónomos e independientes, pero en la realidad es una relación de imperio a colonia. Cierto. A ningún mexicano consciente escápale que la dependencia de la economía mexicana con respecto a la estadunidense es grave porque aquella existe en función de los intereses de ésta. La de México es apéndice.
Esa dependencia económica trasciende el ámbito financiero, bancario, bursátil, industrial, comercial, científico y tecnológico e incluso político y diríase que también hasta en lo social, como en la migración.
Ello define los términos de la relación bilateral. Esos términos son los que existen, históricamente, entre una metrópoli y sus colonias o territorios sometidos para fines de saqueo patrimonial y mercado. Las modalidades y carecterísticas de esa relación bilateral de sometimiento describen precisamente un neocolonialismo de aparente benignidad que disfraza la brutal corrosividad de ésta en el tejido societal.
II
Pero el imperialismo también sufre metamorfosis estratégicas y tácticas, en razón de sus propias fuerzas internas y externas y sus relaciones entre éstas, lo que resulta en crisis cíclicas de terribles consecuencias. La crisis actual es, por sus efectos y causales, expresión de tal metamorfosis. Hoy, en contraste con el ayer, el imperialismo se repliega --recoge sus canicas, dicho en lenguaje coloquial-- y cambia de curso. Más al cambiar de curso no modifica la razón de ser y naturaleza del imperialismo ni mucho menos su destino, que es el de dominación. Modificar curso tiene un fin central: aprovechar mejor los vientos a babor o a estribor.
Barloventear, pues, cuando no se puede sotaventear --con el viento por la popa-- y ello es indispensable para continuar navegando hacia adelante, hacia el destino prefijado en la carta naútica histórica. Eso es precisamente lo que ocurre en EU, más allá de la metáfora de navegar a vela. El capitán Barack Obama ha resuelto que su navío --enorme, pesado, con mucho lastre en la sentina y haciendo agua-- tome otro curso.
Tomar otro curso y, a la vez, achicar, aligerando así lastre de agua y estiba. Empero, no todos --en México-- se han percatado de ello. Aquí se insiste en abrir más vías de agua y aumentar el lastre y la carga.
III
Aquí hay resistencia entre los personeros del poder político del Estado mexicano a arriar velas en medio de la tormenta y fijar la pala del timón de tal guisa que sitúe al navío de proa al viento, más seguro. Tal es el móvil de la visita, ahora, de la señora Clinton y después, en abril, del mismísimo don Barack: decirle a Felipe Calderón que el nuevo curso no es ya el del neoliberalismo ni la globalización, sino lo opuesto.
Sí, lo opuesto: liberalismo social y y el antónimo de la globalización, lo local y nacional. Ello exige devolverle al Estado su papel histórico central, el de rectoría económica mediante más regulación e intervención. Traer de vuelta al Estado, socializar las relaciones de producción y las fuerzas productivas --trabajo y medios para producir plusvalía-- y fortalecer el mercado interno. Domar al capital, restarle salvajismo a éste. Antojaríase obvio, caro leyente, que las resistencias del espurio capitán del navío mexicano --el señor Calderón, quien se siente más general que almirante-- serían patrióticas. Más no es así. Son de ineptitud y corrupción. ¿Por qué le corren la cortesía a don Felipe de recordarle que el imperialismo cambió de curso? Motivos estratégicos: la propia seguridad del Imperio; un Estado fallido, subordinado y vecino, es gran peligro para aquél. En Washington se temen estallidos revolucionarios en México. Un escenario prospectivo posible, de boga en la Casa Blanca, establece que un estallido reivindicatorio en México se está gestando; habría que terminar ésta. ffponte@gmail.com
Glosario: Barloventear: ir a barlovento. Fuerzas productivas: fuerza humana de trabajo y los medios de producción. Relaciones de producción: forma social y económica con que aparecen las fuerzas productivas. Sotaventear:ir a sotavento.
sábado, 28 de marzo de 2009
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